Estados Unidos inició la redistribución de su despliegue naval en el Caribe tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, colocando buques anfibios al norte de Cuba, según reveló el diario The Washington Post.
Funcionarios del Pentágono confirmaron que los objetivos centrales de la operación ya se cumplieron, mientras Washington ajusta su presencia militar en función de nuevas prioridades de seguridad. Parte de los recursos aéreos de Operaciones Especiales utilizados en la operación militar contra Maduro también abandonaron el Caribe.
La nueva distribución militar ocurre en medio de tensiones regionales persistentes, con la mirada sobre Cuba, aliada histórica del régimen venezolano, y mientras la administración Trump evalúa los próximos pasos en Venezuela.
Maduro fue capturado en Venezuela en y trasladado en helicóptero al USS Iwo Jima, desde donde fue llevado a Nueva York junto a su esposa Cilia Flores para enfrentar cargos federales relacionados con narcotráfico y crimen organizado. En la operación militar murieron 32 militares cubanos en un feroz enfrentamiento con las tropas estadounidenses, según funcionarios de la Casa Blanca. Maduro se declaró inocente en su primera audiencia.
Funcionarios estadounidenses insistieron en que la presencia militar en el Caribe seguirá ajustándose a las prioridades de seguridad nacional, dejando abierta la posibilidad de nuevos movimientos si la situación regional evoluciona.

















