EXCLUSIVA: Cienfuegos vuelve a ser protagonista de un hecho de violencia. Se teme lo peor entre las familias involucradas

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En la noche – madrugada – del sábado para domingo, el malecón de Cienfuegos volvió a mostrarse como un lugar sin certezas y ser el escenario de un hecho de violencia.

Un joven identificado por vecinos como Raídel Vico —su nombre también aparece escrito como Raider o Raydel— fue hallado con múltiples lesiones tras un ataque que, según diversas fuentes comunitarias, combinó golpes contundentes en la cabeza y heridas por arma blanca; incluso en zonas cercanas a la vena aorta.

Desde entonces, la ciudad transita entre el rumor y la espera. No hay parte oficial sobre los hechos, pero sí existe un diagnóstico clínico que corría de boca en boca: el muchacho estab muy grave, vivo de milagro, sostenido por la obstinación de un corazón que todavía no ha fallado.

Así lo cuenta el influencer y comunicador Niover Licea, quien fue la persona que dio a conocer el hecho:

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A lo largo de los últimos días, familiares y allegados, vecinos fundamentalmente del joven herido, habían estado compartiendo de boca en boca testimonios para fijar lo esencial. Los médicos describían un cuadro crítico: hipotensión persistente, anuria, fallas internas que obligan a un monitoreo minuto a minuto.

“Está en estado crítico”, confirmaba un mensaje enviado anoche, cerca de las 8:00pm, desde la barriada de La Juanita, a este redactor; “tiene la tensión muy bajita y todavía no orina”. Los detalles crudos dibujan la escena que las autoridades aún no se deciden a contar.

Dos horas más tarde, cerca de las 10:30pm, nuevas fuentes confirmaban que el joven seguía con vida, aunque en estado crítico: “grave, grave —dicen—, por lo menos hasta ayer todavía estaba luchando por su vida”. En los grupos de conversación se había corrido el rumor de su muerte, pero fue desmentido por quienes están cerca: su corazón resiste, y eso basta para mantener la esperanza.

Sin embargo, en horas de la madrugada de hoy, según diversas fuentes, falleció.

La ciudad vuelve a mirarse en el espejo incómodo de su seguridad. No es el primer episodio que estremece Cienfuegos en 2025 ni parece un caso aislado. La conversación pública repite, con variaciones, una secuencia ya conocida: zonas oscuras por los apagones, ausencia de patrullas en horarios sensibles, jóvenes que salen en grupos para minimizar riesgos, vecinos que recomiendan volver temprano y esquivar ciertas esquinas. “

«El Prado está en tinieblas”, escriben; “el malecón ya no es lo que era”. La sensación de desprotección atraviesa los barrios céntricos, y no son pocos los que reclaman medidas simples —cámaras, rondas visibles, control al porte de armas blancas— junto a una exigencia más difícil: coherencia y prontitud de la justicia.

En Cienfuegos, los hechos de violencia se acumulan este año: el 29 de junio, dos jóvenes —Luardy Aguiar Jiménez y Lester Leal— fueron asesinados a machetazos a las afueras del bar “24”; primero se pidió ayuda para identificar a los responsables y, días después, se informó de capturas y entregas a la policía.

Poco después, en menos de 48 horas del suceso anteriormente descrito, circuló un video del momento, otro hecho, en que un joven fue ultimado en plena vía pública en el centro de la ciudad. Ya a finales de julio, otra noticia golpeó a la provincia: una madre de 29 años fue asesinada por un convicto en el consejo popular Pastorita. Estas secuencias explican por qué los vecinos de Cienfuegos prefieren «recogerse», y la ciudad, otrora conocida por los paseos que daba su gente por el Prado y el Boulevard, parece un fantasma durante el día.

Lo que se conoce del hecho

La identidad de la víctima y sus agresores, se ha reconstruido lentamente a partir de las voces que lo conocen. En un principio se dijo que residía en la barriada de Reina; mientras que otros lo ubicaban viviendo en la avenida 5 de Septiembre. Sin embargo, testigos más creíbles precisan que no es exactamente en la avenida donde vive.

“Es en la parada, entras como para el callejón, en una de esas casitas”. Vive en el barrio de Las Yeguas, uno de los sectores más humildes de Cienfuegos. Su madre, Claribel, aparece con frecuencia en los mensajes, mencionada con respeto y afecto por quienes le piden fortaleza y fe. Y sí, son oriundos de Reina.

“Vive en mi cuadra, es buen muchacho”, dice un vecino. Una clienta lo recuerda por los trabajos que hacía con sus manos: “quedaba muy bien”, comenta, como si esa destreza sirviera hoy para medir el tamaño de la pérdida que se teme.

Sin embargo, la parte más peligrosa de esta historia ya se comenta de boca en boca entre los vecinos de La Juanita. Más específicamente entre aquellos que viven cerca de la piscina olímpica, del edificio de «La Marina» y del otro, el antiguamente conocido como «La Cotorra».

El agresor ya señalado, identificado como Alejandro y conocido como «El Menor», detenido y liberado por ser precisamente menor de edad, vive en la Avenida 48 esquina a 59. Para los más viejos en Cienfuegos: en Dorticós esquina a Lealtad. Tiene 16 años – otras fuentes aseguran que tiene uno menos – y es «tremenda pieza». Según «Aurelio», vecino suyo, este muchacho desde que llegó al barrio se ha metido en problemas: robo, golpizas y hasta pinchazos.

«Siempre lo sueltan, porque es menor de edad. La familia dice que no sabe qué hacer con él. Que está loco», afirma «Aurelio».

«Jaime», por su parte, dice que esta «locura» lo llevó hace tres meses a apuñalar a otra persona.

«Su cuñado, que había salido con él ese día, fue el que se echó la culpa, para que su madre no tuviese que ir presa», detalla Jaime.

«Glenda», por su parte, nos describe la familia.

«Ahí en esa casa vivía un señor, mayor, y su hija trajo desde Palmira no recuerdo si a la madre del chiquito (Alejandro) o su abuela, para que lo cuidaran. El caso es el que el señor, que nunca se enfermaba, de pronto murió, y todo el mundo de Palmira vino para la casa y se instalaron. Alegan ahora que no se van a ir de ahí porque tienen derecho, pero la hija afirma que apenas tuvieron tiempo de «cuidarlo», pues murió enseguida y no tienen derecho alguno.» Glenda afirma que, en el barrio, se rumora que al viejo ni le hicieron autopsia para saber de qué había muerto.

«Era viejo y ya. Ya aquí tú sabes como se vive. No investigaron y aquí no son pocos los que piensan que algo «raro» sucedió ahí, porque la familia esa es candela. Metralla pura».

«Evarista», desde Palmira, por su parte, confirma estos temores y añade:

«Es una familia disfuncional por completo. La vieja – se refiere a la abuela de Alejandro – tuvo tres hijos con tres hombres diferentes. Uno vive en Estados Unidos, otro en Perú, y tiene esta hija, la madre del chiquito. El que está en EE.UU. se dice aquí que estuvo preso en Cuba. La hija, tiene cuatro muchachos, Alejandro es el menor. Los cuatro son hijos de padres diferentes. Este último, que «crió» a Alejandro, también ha estado preso. Las parejas de sus hijas, también.»

«Glenda» afirma que, ahora mismo, en esa casa hay dos personas que «están en libertad condicional» viviendo dentro de esa casa. Y apunta a dos de los yernos, aunque afirma que el esposo de la señora abuela, también ha estado preso.

El hecho podría desembocar a pelea entre las familias, temen vecinos de La Juanita

Los rumores del por qué ocurrió este hecho violento en Cienfuegos apuntan a que en el pasado, a una hermana de la víctima le fue robado un celular, presuntamente por una de las hermanas de Alejandro: Melisa Pérez. El hecho, en su momento, no transcurrió a mayores, pero el pasado sábado, Alejandro y otros dos muchachos más, uno de ellos conocido como Iromis que vive por el Bar Pedro, Avenida 60 y Calle 75, se encontraron con la víctima y aquel hecho resurgió.

«Hubo dos broncas, primero lo patearon, tantas veces que lo dejaron ahí tirado. Luego volvieron y se lo llevaron arrastrado para atrás de la Plaza y allí lo apuñalaron,» cuenta «Ernesto».

«Ernesto» asegura que uno de los tres, se entregó y está preso, pero no está seguro si es Iromis, pues el rumor en el barrio es que el que está detenido «vive en Tulipán». La calle 75, donde está ubicado el conocido Bar Pedro es el límite referencial entre La Juanita y Tulipán; por ese motivo puede que se hable de la misma persona.

«El Menor» (Alejandro) también fue detenido pero fue liberado 24 horas después por ser menor de edad. Queda otra persona, no identificada hasta el momento, en libertad y prófugo.

«Saben quiénes son, porque los identificaron por las cámaras de la PNR que están instaladas en el Malecón,» concluye diciendo «Ernesto».

«Glenda» asegura por su parte que «lo peor no ha pasado», y no se refiere a la muerte de Raydel.

«La familia dice que va a tomar represalias. Aquí todo el mundo está espectante. Ellos solo estaban esperando que una hermana de Raydel que vive en los Estados Unidos viniera, y ya vino. La familia de Alejandro, se refiere a «los delincuentes de Palmira», están atrincherados en la casa. No salen. Están ensillaos, y con machetes detrás de la puerta. Los otros también andan por el Callejón con cuchillos encima.

«En cualquier momento se forma aquí la de San Quintín,» asegura no sin temor.

Lo más curioso de todo eso es que, a pesar de la tensión que se vive en el barrio, por allí no hay ni un alma policial.

Una cuadra más arriba, en 63, justo frente por frente al Supermercado Arizona y la antigua Cervecera Piloto, hay una Unidad de la PNR.

pd: los nombres de las diversas fuentes que contribuyeron a la realización de esta nota aparecen entrecomillados porque no son sus nombres reales. Se procedió así para proteger sus identidades, dado que así lo pidieron, para evitar represalias.

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