El canciller cubano Bruno Rodríguez protagonizó uno de los momentos más bochornosos de la diplomacia del régimen al ser entrevistado por ABC News: no respondió las preguntas sobre elecciones libres ni presos políticos, acusó al periodista de "tener prejuicios" y definió a Cuba como una "democracia diferente."
Las declaraciones de Silvio Rodríguez desatan un coro de apoyos belicistas entre figuras del aparato cultural y mediático cubano, en medio de una crisis profunda en la isla.
La reciente confirmación de conversaciones entre Cuba y Estados Unidos dejó en una posición incómoda al presidente de Prensa Latina, Jorge Legañoa, quien días antes había negado en televisión cualquier contacto político con Washington mientras atribuía el malestar en la isla exclusivamente al bloqueo.
Fernández de Cossío, con su traje bien planchado y tono pausado, retrató una Cuba que solo existe en los editoriales del Granma: culta, informada, activa, sin prejuicios, y con una ciudadanía que no es reprimida ni vigilada. Una isla de fantasía. Un holograma ideológico.