La llegada de 24.600 toneladas de arroz y los llamados institucionales a la solidaridad no lograron iluminar una Navidad marcada por apagones superiores a los 1.900 MW, escasez y familias separadas. Más allá de la falta de electricidad, en Cuba persiste un apagón más profundo: el de un país cansado, sin expectativas claras y con el ánimo en suspensión.
La promesa de un vaso de leche se ha convertido en un microcosmos de la lucha por la sustentabilidad alimentaria en Cuba, simbolizando tanto la esperanza como la desilusión.
Autoridades de Rusia entregaron nuevamente un donativo de aceite vegetal a Cuba a través del Programa Mundial de Alimentos.
De acuerdo con el representante del...