Organizaciones de derechos humanos informaron de un motín en el penal de alta seguridad de Canaleta, en Ciego de Ávila, y denunciaron muertes bajo represión posterior. La falta de comunicación oficial impide verificar cifras de manera independiente, mientras crecen los testimonios de familiares y activistas.
El discurso de ambos es una radiografía del agotamiento dentro del exilio cubano: cansancio por la desconfianza, por el narcisismo y por la manipulación de causas legítimas. En sus palabras resuena una advertencia común: si el debate opositor se convierte en un campo de insultos, el régimen no necesitará infiltrar nada; bastará con dejar que los “valientes de Facebook” sigan haciendo el trabajo por él.
Las condiciones de trabajo descritas en el informe son duras: ausencia de herramientas adecuadas, falta de equipos de protección, ausencia de descansos y riesgo constante de lesiones graves. Muchos entrevistados aseguraron haber sido obligados a trabajar a pesar de padecer enfermedades crónicas o discapacidades. Además, el informe denuncia que afrodescendientes y mujeres están sobrerrepresentados entre las víctimas, y que en el caso de estas últimas las formas de violencia incluyen abusos sexuales.
Prisoners Defenders en su más reciente informe señala que el número de presos políticos ha aumentado en la isla, alcanzando un total de 1.052 a finales de septiembre de 2023.