Brodie, el niño de 11 años que perdió la mano derecha tras un ataque de caimán en Florida tratando de soltar un pez, ya regresó a Pennsylvania y evalúa junto a los médicos si optar por un trasplante de mano o una prótesis, mientras su comunidad recaudó más de $37,000 para su recuperación.
Una fuga de propano hizo explotar la casa. Los bomberos llegaron y no pudieron entrar. Siete muertos. Horas antes, ocho niños habían sido asesinados en Louisiana.