La explicación no está en una sola causa. No es únicamente que la FIFA haya querido ganar más dinero, aunque ese factor existe. Tampoco es solo que Estados Unidos sea un país caro, aunque eso pesa muchísimo. Lo que ha ocurrido es la combinación perfecta entre un modelo de venta agresivo, un mercado con altísimo poder adquisitivo, una demanda global enorme, la transformación cultural de Estados Unidos respecto al fútbol y el posible último gran baile mundialista de dos figuras que marcaron una época: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
Suiza y Canadá son los favoritos para avanzar directo. Bosnia-Herzegovina aparece como amenaza seria para colarse por la vía del tercer lugar. Qatar necesita un salto competitivo importante para romper el pronóstico.
El secretario del DHS confirmó que ICE y HSI estarán en todas las ciudades sede del Mundial. El objetivo oficial es combatir trata y narcotráfico. El efecto secundario es el miedo en comunidades inmigrantes.
Muchos dirán que sin dudas es el francés Mbappé. Otros que Antoine Griezmann. ¿Y Luka Modric? ¿Y Lionel Messi? ¿Y Bono, el portero de Marruecos? ¿Y Hakimi, el estelar cerrojo defensivo de esa selección africana?
Arabia Saudita venció a la Argentina de Lionel Messi 2-1, un resultado que es sin dudas una de las mayores sorpresas de la historia en las Copas del Mundo, superada quizás por aquella derrota de la campeona de 1998, Francia, ante Senegal en el 2002; o la mayor sorpresa de todas en un Campeonato Mundial de Fútbol: el triunfo de EE.UU. a costa de Inglaterra en el año 1950.