Este miércoles el medio estadounidense Axios publicó que existen conversaciones entre el Secretario de Estado, Marco Rubio y el nieto de Raúl Castro, quienes están hablando sobre diversos temas relacionados con el futuro de Cuba, un hecho que ocupó titulares en medios de todo el mundo.
El silencio por respuesta. Esa ha sido la postura del gobierno de Díaz Canel sobre estas conversaciones en las que según Axios se decide el futuro de Cuba.
Donald Trump intensifica la presión sobre Cuba mientras confirma contactos directos con La Habana a través de Marco Rubio y advierte sobre una crisis energética y humanitaria en la isla. Sus declaraciones combinan amenaza implícita, discurso de negociación y señales políticas hacia la comunidad cubanoamericana.
China prometió apoyo a Cuba ante la escasez de combustible de aviación. Guatemala inicia la terminación gradual del programa de médicos cubanos bajo presión de EE. UU., mientras Guyana gana protagonismo como destino laboral para cubanos en obras de infraestructura.
Una encuesta online que comparó a Marco Rubio con Díaz-Canel y la reacción oficial que provocó sirven de punto de partida para analizar el papel simbólico del secretario de Estado en la crisis cubana actual.
Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
En una semana, Israel Rojas publicó tres textos políticos y uno personal que, leídos en orden, construyen una secuencia de trinchera, juramento, cierre y ajuste de cuentas.
De acuerdo con fuentes diplomáticas y empresariales extranjeras consultadas por EFE, la preocupación ha escalado en las últimas semanas debido ante la posibilidad —contemplada por algunas legaciones— de que Estados Unidos pudiera estar preparando incluso una intervención militar, lo que no ha sido descartado por el régimen de La Habana.
Marco Rubio compareció ante el Senado y fijó la línea de EE. UU. hacia Cuba y Venezuela: habló de cambio de régimen, puso a España como ejemplo de transición y descartó una intervención militar directa, limitando cualquier presencia a la protección de la embajada.
El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.