La visita del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana ha desatado sorpresa, ironías y especulaciones políticas entre cubanos dentro y fuera de la isla. Mientras medios estadounidenses hablan de presiones y negociaciones directas con el gobierno cubano, analistas y periodistas interpretan el encuentro como un símbolo de los profundos cambios geopolíticos que atraviesa la relación entre Cuba y Estados Unidos en medio de la peor crisis económica y energética de la isla en décadas.
La visita se produjo en el peor momento de la crisis energética y humanitaria de la isla, pero también en el contexto de un histórico giro político en Washington: un presidente estadounidense –Donald Trump– dispuesto a negociar con el régimen cubano pero, al mismo tiempo, amenazando con derrocarlo si no hay cambios profundos.