Artistas e influencers cubanos en Miami —Bryansito, Wow Popy, Zurdo y Bebeshito— reúnen y envían donativos para familias del oriente afectadas por Melissa.
Cuba afirma que EE. UU. “no ha concretado” ayuda tras Melissa. La Habana dice que ONU y otros países “ya han concretado”, mientras el oriente sigue en crisis.
Melissa deja 31 muertos en Haití y 19 en Jamaica. Haití declara emergencia; hay desaparecidos y heridos. ONU, UNICEF y Cruz Roja movilizan ayuda al Caribe.
Mientras continúan las tareas de rescate y la solidaridad ciudadana se organiza por múltiples vías, la prioridad debería ser localizar al protagonista —sin invadir su privacidad— para canalizar apoyos concretos: vivienda, enseres, alimentos, medicinas. La buena noticia, repetida por quienes conocen la zona, es que el hombre está vivo. Y la lección, para todos, es nítida: en medio del lodo y el rumor, la verdad también hay que rescatarla.
Mientras los dirigentes cubanos llegan y se pasean por la provincia, simulando estar al tanto de todo, controlándolo todo y resolviéndolo todo, en los barrios, la cuenta es más concreta: neveras desconectadas, colas por hielo y una noche que no termina nunca.
En el día después de Melissa, el canciller eligió la trinchera de siempre: agradecer al aliado, denunciar al adversario y convertir la emergencia en un nuevo capítulo del relato. De cara a las próximas semanas, la realidad —la que no entiende de consignas— medirá la eficacia de esa apuesta.
La isla, mientras tanto, trata de recomponerse con sus propias fuerzas. Defensa Civil movilizó evacuaciones masivas y brigadas de reparación eléctrica, pero el deterioro previo de la infraestructura complica una recuperación rápida. En un Caribe que intenta reponerse de un evento extremo, Melissa deja al descubierto no solo casas destruidas y puentes caídos, sino relaciones bilaterales rotas en el peor momento para miles de familias.