Un equipo de la Marina italiana abordó el petrolero Toa Payoh, sancionado por la Unión Europea y vinculado a la "flota fantasma" con la que Rusia sortea las sanciones a su petróleo, en aguas internacionales del Mediterráneo. El capitán se había negado a permitir la inspección.
Estados Unidos incautó en el Caribe otro petrolero vinculado a la llamada “flota fantasma” venezolana y lo presentó como parte de una ofensiva sostenida, con advertencia a actores regionales. En ese mismo clima, petroleras europeas como Repsol y ENI se movieron para solicitar licencias a Washington que les permitan exportar crudo venezolano bajo el nuevo esquema de control y negociación que se está configurando tras los cambios políticos en Caracas.