Cuba enfrenta el verano de 2026 en lo que analistas y organismos internacionales describen como su peor crisis económica en tres décadas. Apagones de hasta 20 horas diarias, escasez de alimentos y medicamentos, colapso del transporte por falta de combustible y una pérdida poblacional que el propio gobierno reconoce cercana al 10% de sus habitantes. El "general verano" llega este año sin alivio posible a la vista.
La Iglesia Católica se consolida como red de apoyo clave en Cuba ante la escasez de alimentos y medicinas, mientras la ayuda internacional intenta aliviar una crisis cada vez más visible.