El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez ha oscilado entre el discurso de desafío y la señal de cooperación con Washington, un giro que CiberCuba retrata con su tránsito del “seremos su pesadilla” a la disposición a coordinar. En paralelo, la Casa Blanca evitó poner plazos, pero dijo esperar que la cooperación continúe y dejó caer la idea de que “algún día” Venezuela tendrá elecciones, sin amarrar un calendario.
María Corina Machado llegó a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump y, tras el encuentro, presentó su medalla del Nobel de la Paz como un gesto político dirigido a blindar apoyo internacional. Mientras ella pidió respaldo para “la libertad de Venezuela”, desde la propia administración estadounidense se reiteró que el presidente duda del respaldo popular de Machado para encabezar la transición, dejando el tablero abierto y sin comprometer fechas.
El diálogo público entre Washington y el gobierno en funciones de Venezuela reaviva comparaciones inevitables en Cuba: qué significaría para la isla un escenario de relaciones estables con EE.UU. y un eventual fin del embargo, en términos de comercio, financiamiento y vida cotidiana.
El ultimátum de Trump reabre el debate sobre qué exigiría Washington a La Habana: elecciones y presos políticos aparecen como condiciones centrales, pero improbables.
Trump aprieta con petróleo y La Habana responde con soberanía, pero el debate vuelve a ocurrir sin consulta real a un país agotado por décadas de precariedad.
Las advertencias sobre un colapso en Cuba volvieron al centro del debate político estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero venezolano. Mientras figuras como Rick Scott y Donald Trump hablan de una caída inminente del régimen cubano, exfuncionarios y analistas alertan sobre un escenario de migración desordenada, crisis humanitaria y ausencia de una estrategia clara para enfrentar las consecuencias a noventa millas de Florida.
El economista cubanoamericano George Borjas habría tenido un papel clave en el diseño técnico de las políticas migratorias más duras del segundo mandato de Donald Trump, según reveló The Washington Post.