Miguel Díaz-Canel confirmó que funcionarios cubanos han mantenido conversaciones con el gobierno de Estados Unidos, después de que durante semanas La Habana negara públicamente la existencia de contactos políticos. La admisión llega tras declaraciones previas del propio mandatario y de diplomáticos cubanos que habían descartado cualquier diálogo bilateral.
Independientemente de si algún día el discurso cubano suaviza, hoy sus voces oficiales se alinean completamente en la acusación de que las relaciones están en su peor momento. La combinación de sanciones económicas, acoso diplomático y campañas digitales contra figuras estadounidenses como Mike Hammer consolidan una narrativa de confrontación activa.