Un video compartido en redes sociales ha puesto de manifiesto el deterioro de Matanzas, donde la acumulación de basura y los apagones se han vuelto parte de la vida cotidiana. La denuncia de un cubano que recorre el barrio El Naranjal ha resonado entre los habitantes, tanto dentro como fuera de la isla, reflejando una profunda nostalgia y preocupación por el futuro de la ciudad. Las autoridades locales han reconocido la crisis, pero las soluciones parecen lejanas.
La escena no es espontánea. Los residentes, cansados de esperar, se organizaron y pagaron de su bolsillo a esa persona para despejar el paso del agua. La urgencia no era estética, sino de supervivencia: si el tapón se mantiene cuando lleguen las primeras bandas de Melissa, el agua rebasará la losa, inundará las casas más bajas y socavará aún más los apoyos del puente. En una ciudad con drenajes colapsados y basura acumulada, el cauce funciona como el único desagüe posible. Bloquearlo es invitar a la inundación.