Cuba aprobó 176 reformas económicas, formalizó el INAEE para regular sus empresas estatales y admitió un déficit fiscal de 74.500 millones de pesos para 2026, mientras Díaz-Canel insiste en que los cambios no implican un regreso al capitalismo.
Manuel Marrero Cruz encabezó reuniones extraordinarias en Granma, Guantánamo y Santiago para exigir “proactividad” y más producción en plena crisis. En Bayamo, el tono de convocatoria vuelve a convertir el sacrificio cotidiano en programa de gobierno.