El saldo, al menos en esta ocasión, no fue mortal. Pero el video deja una lección repetida: el tren siempre tiene prioridad, y la decisión de cruzar sin detenerse puede costar caro. En San Cristóbal, Artemisa, la conversación continúa entre la responsabilidad individual y las carencias estructurales, pero el choque del carro contra el tren no deja lugar a dudas sobre quién cometió la falta.
El material, compartido en Facebook por el periodista y crítico cultural Jaime Masó, muestra a un joven en cabina leyendo con tropiezos, pausas mal colocadas y un tono forzado que provocó la burla inmediata de muchos oyentes.
El portal, dirigido por el entusiasta Randy Alonso desde su fundación, publicó una nota titulada “Encuentran 600 millones en efectivo enterrados en finca antioqueña: Presunto tesoro de Pablo Escobar”, dando a entender que el hallazgo acababa de ocurrir. Sin embargo, el supuesto descubrimiento se remonta a 2015, cuando un agricultor colombiano afirmó haber encontrado esa suma enterrada en su finca —algo que nunca fue verificado por las autoridades y que fue desmentido con el tiempo.
Unas quince familias, alrededor de cincuenta personas, pasaron la madrugada del lunes en la acera, rodeadas de sus pertenencias y sin un lugar seguro donde dormir. Los funcionarios municipales que se acercaron al lugar les informaron que no había sitio disponible para reubicarlos de manera inmediata, lo que dejó a los afectados a la intemperie, sin comida ni agua, y con la incertidumbre de no saber a dónde ir.
De acuerdo con una denuncia ciudadana enviada a La Tijera News, en cuestión de días el hospital recibió la visita del propio general, acompañado del director del centro, el jefe de Planta Mecánica y el responsable de Electromedicina. El tomógrafo fue reparado de inmediato, apareció una ambulancia nueva para trasladar a la paciente y se activaron recursos que hasta entonces habían estado ausentes para el resto de los enfermos.
El problema no es la solidaridad en sí misma, sino su institucionalización como pilar de la economía cubana. Y bajo esa lógica, lo que en 1959 parecía un camino hacia el desarrollo se ha transformado, en 2025, en la confirmación de que así, con regalos y subsidios, ninguna economía es sostenible.
En Santa Ifigenia, el escultor sigue firme, esperando la charla de mañana con su ilustre cliente. Total, en una Cuba donde lo absurdo se normaliza, hablar con Fidel todos los días es, como mínimo, coherente con el resto del guion.
Las Polymita solo habitan en esa región de Cuba, y están protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Sin embargo, la ley es difícil de aplicar: sacar conchas del país sin permiso es ilegal, pero venderlas en otros lugares no lo es.
Esta experiencia no solo representó un costo económico significativo y la imposibilidad de ver a su hermano; también subraya los peligros que enfrentan activistas pro-Israel al viajar. Ayoub advierte que incluso podría ser transferido a países como Turquía, con consecuencias imprevisibles. Asegura que pese a los riesgos, continuará su labor: “Tenemos que hablar la verdad y enfrentarnos al mal”.