De ser hallado culpable de los cargos más graves —que en algunos relatos fiscales incluyen amenaza escrita y conspiración— el músico enfrenta penas que van desde varios años de prisión hasta posibles condenas de máximo término bajo las leyes de Florida para amenazas de muerte y delitos conexos, según el pliego adelantado por la fiscalía.
Este lamentable suceso ha generado conmoción en las comunidades de Storm Lake y Manson, especialmente por las circunstancias extrañas del viaje (con muebles en el interior del vehículo) y la pérdida de vidas humanas. Las autoridades estatales prometieron continuar con las pesquisas para determinar responsabilidades y evitar que tragedias similares vuelvan a ocurrir.
Mientras la Patrulla Estatal avanza en el peritaje, el caso confirma una constante en comunidades migrantes de Iowa: ante el golpe súbito de la muerte, la colecta digital funciona como un abrazo extendido que ayuda a sostener el luto y a concretar el último trayecto.
Miguelín y el equipo de “De la Vida” anuncian un nuevo concurso de talentos para la comunidad cubana. Con audiciones, risas y premios, los influencers prometen una temporada llena de sorpresas.
La inmensa mayoría de los cubanos en EE.UU. respeta la ley y trabaja por salir adelante. Pero también es cierto que cada agresión contra un agente —o un crimen de alto impacto— deja huellas en políticas, presupuestos y relaciones con las comunidades. Incluso, la semana pasada, Trump se pronunció sobre el caso del cubano en Texas.
La historia del excharanguero convoca, además, a recalibrar el lente con que se mira la adicción en el ecosistema musical cubano. El morbo tuvo sus minutos, pero la utilidad de la crónica está en el giro: en cómo una figura que fue portada de orquestas bailables admite la enfermedad, se interna, agradece y nombra la disciplina como única brújula. Nada de épica: constancia, apoyo y tiempo.
El arresto de Bolufé ha causado revuelo entre quienes han seguido de cerca las polémicas que suelen rodear al nieto de Fidel Castro. Su amistad con Sandro lo había convertido en una figura recurrente en videos y fotografías que circularon en redes sociales, muchas veces como anfitrión de celebraciones que generaron controversia.
La noticia de varias pérdidas humanas ha conmovido a comunidades distintas del país en los últimos días, dejando constancia de cuánto se echa de menos a quienes dedicaron su vida al servicio público, la cultura, la ciencia o la dirección de instituciones.
Ferrante puede que no se crea lo que dijo. Puede que ni siquiera lo haya dicho de verdad. Pero lo lanzó, lo puso en circulación, y obtuvo exactamente lo que buscaba: atención. Y mientras la memoria de Celia Cruz y Benny Moré queda al margen de este juego, convertida en moneda de cambio para ganar minutos de tendencia, seguimos viendo cómo la música cubana se convierte, demasiadas veces, en escenario de batallas que poco tienen que ver con su valor artístico y mucho con la capacidad de generar ruido en un mundo donde el ruido es poder.
En una Cuba donde conseguir lo básico —desde alimentos hasta medicamentos— es una lucha diaria, y donde muchos jóvenes ven el futuro como una calle sin salida, casos como este evidencian un malestar profundo que no siempre se expresa, pero que cada vez cobra más vidas en silencio.
Este caso refleja no solo lo frágil que puede ser la estabilidad de un migrante ante la pérdida de documentos, sino también la fuerza de la comunidad cuando la honestidad y la empatía se anteponen. En un mundo donde muchas veces reina la indiferencia, la rapidez con la que Alexis Pedre recuperó sus papeles es prueba de que aún hay esperanza… y gente buena, incluso en la esquina de una gasolinera.
Melissa tenía 22 años y había culminado sus estudios en Florida International University. Se preparaba para convertirse en abogada, convencida de que la justicia y la equidad eran causas que merecían ser defendidas. La noche del 3 de enero de 2020, alrededor de las 8:30 p.m., viajaba con su novio por los carriles sur de la I-95, cerca de la intersección con la calle 79, rumbo al hospital Mount Sinai. Su abuelo estaba enfermo y ella iba a visitarlo. En ese trayecto, una bala perdida le atravesó la cabeza. Melissa falleció poco después en el Ryder Trauma Center del Jackson Memorial Hospital.