Cuatro noticias de Holguín en días: la Vocacional José Martí convertida en ruinas, el central azucarero Urbano Noris demolido, basureros en llamas en los barrios y paneles solares robados en comunidades del Plan Turquino.
La Associated Press reportó desde Las Minas, Cuba, que los agricultores trabajan de nuevo con bueyes porque los tractores no tienen combustible. En paralelo, el turismo cayó un 48% en el primer trimestre de 2026 — solo 298,057 visitantes — y la feria FITCuba se reinventa este año como evento virtual. Tres síntomas de la misma enfermedad.
The Atlantic, AP, TIME, Politico y Detroit News publicaron el 23 y 24 de abril textos que, leídos juntos, componen el retrato más completo de la Cuba de 2026: un pueblo que rasura rutinas para sobrevivir, una diplomacia llena de cartas confiscadas y plazos ignorados, y un debate abierto sobre si asfixiar al régimen salva o destruye al pueblo.
El colapso hospitalario no es un fenómeno aislado. Lo que ocurre en Cienfuegos se replica en Villa Clara, Holguín y Guantánamo, donde las ambulancias escasean y los entierros improvisados se vuelven habituales. La crisis sanitaria se entrelaza con un brote epidémico —posiblemente de dengue o leptospirosis— que el gobierno evita reconocer. Médicos cubanos en redes alertan sobre hospitales sin antibióticos, sin oxígeno y sin electricidad durante horas críticas.