El nombre de Pablo Alborán vuelve a sacudir titulares, pero esta vez no por un lanzamiento musical ni por una gira. Todo apunta a que el cantante malagueño podría estar viviendo su primera relación sentimental pública desde que en 2020 confesó abiertamente su homosexualidad ante millones de seguidores.
Alborán, históricamente hermético con su vida privada, dejó pistas inesperadas durante su reciente visita a La Revuelta, el programa conducido por David Broncano. Allí habló con naturalidad sobre las relaciones duraderas, defendiendo la ternura de la rutina compartida frente a la intensidad inicial. Más que una reflexión general, muchos interpretaron sus palabras como la confesión velada de alguien que atraviesa un buen momento sentimental.
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Las sospechas crecieron cuando el modelo navarro Juan Sesma publicó en Instagram imágenes de su cumpleaños en Madrid. En varias fotos aparece Alborán mirándolo con complicidad. El detalle clave fue el mensaje de agradecimiento de Sesma a “mi novio” por un gesto romántico justo antes de la medianoche. El cantante respondió con un corazón en los comentarios. Para sus seguidores, eso fue prácticamente una confirmación.
De oficial, todavía no hay nada. Pero si la relación se confirma, marcaría un punto de inflexión en la narrativa pública del artista. Cuando en junio de 2020 decidió hablar de su orientación sexual, lo hizo con un mensaje claro: su vida personal no cambiaba su esencia ni su carrera. Desde entonces, ha mantenido la coherencia. Nunca ha revelado nombres, nunca ha posado en exclusiva, nunca ha convertido su intimidad en espectáculo.
Por eso este posible romance tiene tanto peso simbólico. En un contexto donde todavía existen prejuicios, que una figura tan popular normalice una relación entre hombres sin dramatismo ni morbo envía un mensaje potente.
El propio Alborán ha confesado en entrevistas que sus relaciones anteriores solían terminar alrededor del tercer año, algo que llamó en tono irónico “la maldición de los tres años”. Hoy, sus palabras sobre la confianza, la cotidianeidad y la estabilidad sugieren que busca algo diferente: menos vértigo y más hogar.
Para el público cubano, que ha seguido de cerca su carrera y sus colaboraciones con artistas de la isla (como Diana Fuentes), esta etapa también conecta con su sensibilidad musical. Alborán siempre ha construido su repertorio sobre la emoción honesta, la vulnerabilidad y el amor sin máscaras. Ahora parece estar viviendo, fuera del escenario, lo que tantas veces ha cantado.
La pregunta no es solo si está enamorado. La pregunta es si estamos presenciando el comienzo de una nueva etapa donde el artista ya no siente la necesidad de esconder lo que siente. Sin ruedas de prensa ni exclusivas pagadas, solo miradas compartidas, fotos espontáneas y un corazón en Instagram.

















