L10 Messi llega a los 900 goles y destroza a CR7

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El fútbol volvió a ordenarse alrededor de un nombre propio: Lionel Messi. El argentino alcanzó los 900 goles oficiales el 18 de marzo de 2026, en el empate 1-1 del Inter Miami CF ante Nashville SC por la Concacaf Champions Cup, y de inmediato saltaron las alarmas y comparaciones de siempre, con su rival de siempre: Cristiano Ronaldo.

El tanto, porque claro, hay que hablar del partido, llegó temprano, en el minuto 7, y sirvió para abrir el marcador en una noche que terminó con sabor amargo por la eliminación. Aun así, el contexto competitivo quedó en segundo plano: la cifra redonda de 900 goles volvió a colocar la carrera del argentino en una dimensión histórica. Más histórica aún, para ser precisos.

Messi se convirtió en apenas el segundo jugador en alcanzar los 900 goles oficiales. El primero fue Cristiano Ronaldo, que llegó a esa cifra en 2024 con la selección de Portugal. Sin embargo, el dato clave no está en quién llegó primero, sino en cómo llegó cada uno. Messi necesitó 1.142 partidos para alcanzar los 900, mientras que Cristiano necesitó 1.236. La diferencia, cercana a los cien encuentros, se traduce en un promedio más alto: 0,78 goles por partido para el argentino frente a 0,72 del portugués en el momento de alcanzar la marca.

Ese contraste abre la discusión en otro nivel. No se trata solo de acumular goles, sino de la eficiencia con que se consiguen y del rol que cada uno desempeña en el campo. Messi no ha sido nunca un delantero puro. Mucho menos un delantero centro. Su carrera está atravesada por la creación, la asistencia y la conducción del juego. Aun así, alcanzó la misma cifra antes y con mejor promedio. Ahí es donde el hito deja de ser una simple estadística y empieza a pesar en la comparación histórica.

El reparto de sus 900 goles también explica esa trayectoria. Messi marcó 672 con el FC Barcelona, 32 con el PSG, 81 con Inter Miami y 115 con la selección argentina. Es un registro que atraviesa contextos distintos, ligas diferentes y momentos de carrera muy alejados entre sí. Desde su primer gol en 2005 hasta este último en 2026, han pasado más de dos décadas sin que su incidencia en el juego haya disminuido.

Cristiano Ronaldo, por su parte, sigue liderando el total histórico con 965 goles y mantiene varios récords relevantes, especialmente en competiciones europeas. Es el máximo goleador de la Champions League con 140 tantos y domina también otros registros vinculados a torneos UEFA. Su carrera ha estado marcada por la adaptación a distintas ligas y por una capacidad física que le permitió sostener cifras altísimas durante más de una década.

Pero hay un punto donde la comparación se vuelve especialmente incómoda para el relato que coloca a Cristiano por encima: los penales. Messi llegó a los 900 con 112 goles desde los once metros, mientras que Cristiano acumula 182 penales convertidos dentro de sus 965 tantos. La diferencia es de 70 goles. Cuando se elimina ese factor, el balance cambia: Messi suma 788 goles sin penales y Cristiano 783. Es decir, el argentino supera al portugués en goles generados fuera del punto blanco.

Siempre ha existido la discusión donde durante años, en las que se ha intentado reducir a Messi a un jugador dependiente del sistema o beneficiado por contexto. En un principio lo llamaron hasta «hormonado», por aquello de que se inyectó hormonas para el crecimiento. De la hormona pasaron más adelante, y todo confluyó en un momento también trascendental: la aparición de un nombre. Negreira.

En paralelo, también se desmonta otra idea repetida: que Ronaldo compite en igualdad de condiciones en el plano goleador puro. La distancia en penales introduce un sesgo claro en el acumulado total y el detalle a menudo es señalado por los seguidores del fútbol. CR7 logró tener más penales porque a su enorme talento como jugador, suma otro: el de «piscinero». Jugó además en un equipo como el Real Madrid, que pese a tener siempre ventaja en la plantilla, jugaba además con el «cariño» de no pocos árbitros, que durante toda una vida les han regalado penales. No han sido comprados. Decir eso es injusto. La verdad es otra: el arbitraje español es pésimo, y CR7 sabía que podía confundirlos y cómo hacerlo.

A todo esto se suma otro registro que inclina la balanza en términos técnicos: Messi tiene más goles de tiro libre directo, con 70 frente a 64 de Cristiano. Es una diferencia que refuerza su perfil de jugador total, capaz de marcar desde distintas zonas y situaciones del juego.

La discusión entre ambos no desaparece. Cristiano sigue arriba en el total bruto y conserva varios récords históricos de peso. Pero la llegada de Messi a los 900 goles introduce un cambio en la narrativa. No solo alcanzó la cifra, lo hizo antes en términos de eficiencia, con menos partidos, menos penales y manteniendo un rol creativo que el portugués nunca tuvo en la misma medida.

En una rivalidad que lleva más de quince años marcando el fútbol mundial, los números siguen moviéndose. Esta vez, el golpe fue de Messi. Y no es solo una cifra redonda: es una forma distinta de llegar a ella.

De todas formas y a pesar de todo, los grandes beneficiados hemos sido nosotros, que hemos asistido en una misma época al nacimiento de dos de las más grandes figuras del fútbol mundial. Normalmente eso no se ve. Solo nace uno por generación. Nosotros, disfrutamos de dos al mismo tiempo. Dos a los que parece imposible que alguien pueda alcanzar algún día. Mucho menos ahora, que tenemos VAR.

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