El cantante cubano El Chulo (cuyo nombre real es Abel Díaz Rodríguez) sorprendió recientemente a sus seguidores al anunciar que se sometió a un trasplante capilar en una clínica de Miami. Una decisión que pone en evidencia tanto su lucha personal contra la alopecia como una tendencia creciente entre artistas cubanos en el sur de Florida.
Díaz Rodríguez relató que su problema de caída de cabello comenzó cuando tenía 28 años, con una notable pérdida en la zona de la coronilla. Intentó varias “soluciones improvisadas”: primero decoloró su cabello, lo cual terminó dañando aún más las áreas restantes de crecimiento, y luego recurrió a la micropigmentación. Pero ninguna de esas vías le brindó el resultado que buscaba. Fue entonces cuando, viendo el caso del puertorriqueño Cosculluela —quien había optado por el mismo centro en Miami— se animó a dar el paso hacia una técnica quirúrgica.

En su anuncio, El Chulo compartió detalles del procedimiento, explicó por qué eligió esa clínica y reconoció que su objetivo era algo más que una cuestión estética: buscaba visibilizar “la preocupación creciente por la pérdida capilar entre jóvenes y adultos”, especialmente dentro de la comunidad cubana en el sur de Florida.
La técnica utilizada fue el método FUE (“Follicular Unit Extraction”), que consiste en extraer folículos capilares de una zona donante para reimplantarlos en las zonas despobladas. La gran ventaja de esta técnica es que no deja cicatriz visible —lo que la hace especialmente atractiva para figuras públicas— y permite una distribución más natural y uniforme del nuevo crecimiento. La propia clínica afirma que, siempre que el paciente siga las indicaciones posoperatorias, esta modalidad garantiza un crecimiento progresivo y estable del cabello.
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El anuncio de El Chulo se inserta en un contexto más amplio: se está viviendo una especie de “boom” de trasplantes capilares en Miami. Figuras como los creadores de contenido y humoristas cubanos Pollito Tropical y Ultrack ya han dado visibilidad pública a sus propias intervenciones. Según cifras actualizadas, existen casi un centenar de clínicas activas de trasplante capilar en Miami, un claro aumento respecto a años anteriores. Además, la demanda crece impulsada por avances tecnológicos, mayor visibilidad en redes sociales y el deseo de mejorar la imagen pública de artistas y creadores de contenido.

Para El Chulo, el objetivo va más allá de recuperar una cabellera: se trata de normalizar una conversación sobre la alopecia, especialmente entre los cubanos que viven fuera de la isla, y mostrar que la intervención no es simplemente un lujo de figuras mediáticas, sino una opción accesible para quienes sufren la caída del cabello y buscan recuperar autoestima e imagen. Asimismo, el hecho de documentar el proceso públicamente apunta a romper estigmas, visibilizar la situación y ofrecer una especie de acompañamiento simbólico para quienes se enfrentan al mismo reto.
En resumen, la decisión de Abel Díaz –El Chulo– de someterse a un trasplante capilar en Miami refleja una unión entre lo íntimo y lo profesional, entre la vulnerabilidad personal y la construcción de una imagen pública. Y en ese cruce, la técnica médica de vanguardia (el método FUE), la demanda creciente por restauración capilar y la comunidad cubana en el exilio se encuentran para dibujar una nueva narrativa sobre la caída del cabello y cómo la afronta el artista contemporáneo.


















