Una publicación reciente del cubano llamado «influencer del crimen», Niover Licea, en sus redes sociales, puso rostro a una de esas historias silenciosas que se repiten a lo largo del Caribe: la de una cubana que, lejos de su país, trabaja y emprende en Islas Caimán, ganándose el cariño de quienes la conocen por su cercanía y dedicación.
Según compartió Niover en su página, la cada día más popular Nio reportando un crimen, el encuentro ocurrió en Seven Mile Beach, en Georgetown, donde la mujer —identificada como Nori y oriunda de la provincia de Cienfuegos— atiende y prepara comida con el estilo y el sazón que muchos asocian inmediatamente con Cuba. El mensaje destaca no solo la calidad del almuerzo servido, sino la calidez con la que recibió a los visitantes, haciéndolos sentir “como en casa, lejos de casa”.
La publicación subraya que más allá del plato, lo que dejó huella fue la actitud: una sonrisa constante, trato cercano y esa mezcla de esfuerzo y orgullo que caracteriza a muchos emigrados cubanos. El autor decidió compartir su historia con permiso, argumentando que “las historias bonitas también merecen ser contadas”.
En otra referencia desde el mismo lugar, se describe la escena de una cubana “sola, luchando, vendiendo comida a la orilla del mar”, en medio del paisaje turístico de arena blanca y aguas turquesa. La imagen —cada vez más común en destinos del Caribe— refleja la capacidad de adaptación de la diáspora, que encuentra en el trabajo cotidiano la forma de abrirse camino lejos de la isla.
El relato conecta con una realidad más amplia: miles de cubanos han salido en los últimos años en busca de oportunidades económicas, y muchos terminan en economías insulares como la de Islas Caimán, donde el sector servicios ofrece posibilidades inmediatas, aunque no siempre visibles.
Quienes han visitado la zona saben que Seven Mile Beach es uno de los puntos más transitados por turistas internacionales, lo que convierte pequeños emprendimientos gastronómicos en espacios de encuentro cultural. En ese contexto, historias como la de Nori funcionan también como recordatorio de cómo la identidad viaja con las personas, expresándose en la comida, el trato y las redes de solidaridad informal.
La publicación concluye con un agradecimiento a la trabajadora por “representar tan bonito a nuestra tierra”, una frase que resume el sentimiento de orgullo que suele acompañar estos encuentros entre compatriotas en el exterior.
Y así pasa con los cubanos. Donde menos esperas encontrarte uno, pues sí, se te aparece.


















