BBC recoge testimonios de cubanas que deciden ser madres en Cuba en medio de apagones y crisis

Havana
algo de nubes
27.2 ° C
27.2 °
27 °
50 %
4.6kmh
20 %
Jue
29 °
Vie
28 °
Sáb
27 °
Dom
28 °
Lun
28 °

La BBC recoge en un reportaje reciente los testimonios de varias mujeres cubanas embarazadas que han decidido ser madres en medio de la profunda crisis que atraviesa la isla, marcada por apagones prolongados, escasez de alimentos y dificultades económicas.

El caso de Mauren Echevarría Peña, de 26 años, ilustra la situación en los hospitales. Con un embarazo de alto riesgo —diabetes gestacional e hipertensión— permanece ingresada en el hospital materno Ramón González Coro, en La Habana. A pocos días de dar a luz, expresa preocupación por la posibilidad de que el parto coincida con un apagón, aunque reconoce el esfuerzo del personal médico, que trabaja en condiciones extremadamente limitadas.

Según datos oficiales citados por BBC, actualmente hay unas 32.800 mujeres embarazadas en Cuba, muchas de ellas sin acceso al nivel de atención que recibe Mauren. La crisis energética, agravada por la reducción del suministro de combustible, ha provocado cortes eléctricos constantes que afectan tanto a hospitales como a hogares.

Fuera del entorno hospitalario, las dificultades son aún más evidentes. Indira Martínez, embarazada de siete meses, vive en un barrio de La Habana donde los apagones impiden cocinar con regularidad. Depende de un pequeño fogón de carbón y de los horarios irregulares de la electricidad para preparar alimentos, que a menudo no cubren sus necesidades nutricionales. La falta de ingresos también pesa: no puede trabajar como estilista debido al embarazo, y el sustento familiar recae en su esposo.

Indira asegura que no ha recibido ayuda estatal ni acceso a la asistencia humanitaria anunciada, y admite que enfrenta el proceso prácticamente sola. Más allá del parto, su mayor preocupación es el futuro de su hija, ante un país con oportunidades limitadas y un sistema educativo deteriorado.

El reportaje de BBC refleja así una decisión marcada por la incertidumbre: traer hijos al mundo en un contexto donde las condiciones materiales y las perspectivas de futuro siguen siendo extremadamente adversas.

Detrás de ese cuadro que recoge la BBC hay un entramado más amplio que condiciona directamente la experiencia de la maternidad en Cuba hoy: el deterioro sostenido del sistema sanitario, las prácticas obstétricas cuestionadas y la distancia creciente entre el prestigio histórico de ciertas instituciones y lo que realmente encuentran las pacientes.

En el plano material, los problemas de atención e insumos no son coyunturales. Reportes recientes de agencias como AP y coberturas de prensa internacional coinciden en describir un sistema de salud presionado por la escasez de medicamentos, fallos eléctricos recurrentes y dificultades logísticas que impactan servicios básicos. Hospitales obligados a priorizar el uso de generadores sin combustible suficiente, equipos fuera de servicio por falta de piezas y pacientes que deben conseguir por su cuenta insumos elementales forman parte de un escenario que se ha vuelto habitual. A eso se suma la salida de profesionales del sector, que reduce la capacidad operativa en salas sensibles como las de maternidad.

En la isla, además, han ganado visibilidad en los últimos tiempos las denuncias sobre violencia obstétrica y mala praxis en los hospitales. Investigaciones académicas y periodísticas recientes recogen patrones repetidos: falta de consentimiento informado, imposibilidad de elegir posiciones de parto, restricciones innecesarias durante el trabajo de parto y escasa comunicación médica. Estudios citados en estos análisis reflejan que una proporción significativa de mujeres no recibe explicaciones claras sobre los procedimientos a los que es sometida, ni participa activamente en decisiones clave. En ese contexto, especialistas y organizaciones han señalado carencias en la formación del personal y la ausencia de un reconocimiento legal explícito de la violencia obstétrica en Cuba, lo que dificulta su prevención y registro.

El caso del hospital Ramón González Coro resume bien esa tensión. Considerado durante décadas un referente de la atención materna en la isla, su nombre sigue asociado a un estándar de calidad que muchas pacientes ya no reconocen en la práctica. Testimonios recientes describen falta de camas, incumplimiento de protocolos de parto respetado, uso rutinario de intervenciones médicas sin suficiente explicación y limitaciones para el acompañamiento durante el proceso. Incluso iniciativas anunciadas para humanizar la atención han quedado, en algunos casos, lejos de aplicarse de forma sistemática.

Ese contraste entre reputación e realidad concreta es el marco en el que muchas mujeres toman la decisión de ser madres hoy en Cuba. No se trata solo de enfrentar apagones o escasez en el hogar, sino de atravesar el embarazo y el parto dentro de un sistema que mantiene su prestigio en el discurso, pero donde cada vez más testimonios apuntan a carencias estructurales y experiencias marcadas por la incertidumbre.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+