Britney Spears vende los derechos de su catálogo musical a Primary Wave, según reportes

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El catálogo de Britney Spears cambia de manos hacia Primary Wave mediante un acuerdo firmado a finales de diciembre, con monto no divulgado públicamente y con el alcance preciso de “otros derechos” todavía descrito de forma general por las coberturas.

Britney Spears ha cerrado la venta de su participación de propiedad en su catálogo musical a la editorial y gestora de derechos Primary Wave, de acuerdo con reportes coincidentes publicados en las últimas horas por medios estadounidenses y británicos. La operación, sustentada en documentos legales revisados inicialmente por TMZ y confirmada por fuentes a redacciones como The New York Times, coloca en manos de Primary Wave los derechos vinculados a una de las bibliotecas pop más rentables de las últimas décadas, con títulos como …Baby One More Time, Toxic, Oops!… I Did It Again, Gimme More y Womanizer entre los más citados.

La fecha clave del acuerdo, según la documentación citada por varias coberturas, es el 30 de diciembre, cuando Spears habría formalizado la transferencia. Lo que no ha quedado plenamente transparentado en los reportes disponibles es el alcance exacto de “otros derechos” incluidos junto a su “ownership share” del catálogo: algunos medios hablan de la venta del catálogo y “un número no especificado” de derechos adicionales, mientras otros se limitan a señalar la cesión de su parte de propiedad sin detallar si abarca únicamente publishing, royalties de artista u otros componentes contractuales; lo cual es importante porque, en la economía de los catálogos, la diferencia entre comprar publishing, masters o participaciones mixtas cambia el tipo de ingresos que se capturan (sincronizaciones en cine/TV/publicidad, streaming, radio y licencias diversas).

Se desconoce cuánto le pagaron a Britney por el acuerdo. Aunque hay estimaciones, no se ha divulgado de manera oficial una cifra. The Guardian y People reportan eso mismo: que el monto no fue divulgado, y subrayan que ni Spears ni Primary Wave habían emitido comentarios públicos al momento de sus publicaciones. Entertainment Weekly, así como otras notas de seguimiento en medios de Estados Unidos, recogen versiones que sitúan el acuerdo alrededor de los 200 millones de dólares, aunque esas cifras aparecen como estimaciones o referencias de fuentes no identificadas, no como datos confirmados en un comunicado formal.

La compañía Primary Wave se ha especializado en adquirir y administrar catálogos de artistas y herederos, y su portafolio suele mencionarse junto a nombres como Prince, Bob Marley, Stevie Nicks y Whitney Houston, una señal de que el comprador apuesta por repertorios con valor de largo plazo y alta capacidad de colocación en licencias audiovisuales. En ese marco, la entrada del catálogo de Spears encaja con la tendencia de la última década: grandes figuras venden activos musicales para monetizar de una vez, diversificar patrimonio o cerrar ciclos empresariales, mientras fondos y editoriales apuestan a un flujo estable de ingresos futuros que puede ser valioso o no tanto. Depende del tiempo averiguar si hicieron una buena inversión o no.

Desde el fin de su tutela legal en 2021, la relación de Britney Spears con la industria ha sido intermitente y, en ocasiones, abiertamente reticente. Algunos reportes recuerdan que Spears ha dicho que no tiene intención de volver a la música o de presentarse en Estados Unidos, aunque sí ha dejado caer en redes sociales señales contradictorias sobre posibles presentaciones fuera del país. En paralelo, la artista mantiene un peso cultural enorme y un valor de marca que sigue generando demanda, un punto que ayuda a entender por qué un catálogo como el suyo resulta atractivo para una firma cuyo negocio está en maximizar explotación y licencias con estrategia global.

Que el acuerdo se haya conocido ahora, pese a estar fechado en diciembre, revela otra dinámica del negocio: muchas transacciones de catálogos se cierran con discreción y solo se confirman cuando documentos, filtraciones o verificaciones de medios obligan a ponerlo en el radar. Rolling Stone y Variety coinciden en atribuir el primer rastro firme a la revisión de documentos y a confirmaciones de fuentes familiarizadas con la operación, mientras Yahoo replicó la noticia citando confirmaciones a Rolling Stone.

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