La actriz cubana Ana de Armas protagonizará “Sweat” (Sudor), un drama psicológico centrado en el lado oscuro de la fama digital, según informó la revista especializada The Hollywood Reporter. El proyecto marca un nuevo paso en la consolidación de su carrera internacional, en un momento en que su figura sigue generando tensiones y debates entre el público cubano.
En “Sweat”, De Armas interpretará a Emma Kent, una ambiciosa influencer del mundo fitness y del bienestar que vive obsesionada con alcanzar el nivel de fama de su gran referente, Kat Highbrook. La historia se adentra en los mecanismos de validación, soledad y exposición extrema que acompañan la cultura de las redes sociales.
Tras un encuentro frustrado con su ídola, Emma acepta un peligroso trato con Trent, un seguidor obsesionado cuyo comportamiento va escalando hasta obligarla a cuestionar los límites morales de su deseo de éxito.
La película estará dirigida por el británico J. Blakeson, conocido por el thriller “I Care a Lot”, y es una adaptación del filme polaco homónimo que se estrenó en el Festival de Cannes en 2020, bajo la dirección de Magnus von Horn. La producción comenzará el próximo 30 de marzo y se rodará entre Los Ángeles y el Reino Unido, con financiación y coproducción de AGC Studios.
Para el público cubano, la noticia del nuevo papel de Ana de Armas no se recibe en un vacío. La actriz, nacida en La Habana y formada inicialmente en Cuba antes de emigrar, vivió en los últimos años un distanciamiento notable con parte de su audiencia de origen.
La polémica estalló tras hacerse pública su relación con Manuel Anido, hijastro del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel. Para muchos cubanos, dentro y fuera de la isla, esa relación fue interpretada como una cercanía (o al menos una indiferencia) frente al poder político responsable de la crisis económica, la represión y el éxodo masivo que vive el país.
Ese vínculo provocó críticas, llamados al boicot y una pérdida evidente de simpatía entre sectores del exilio y de la diáspora cubana, que esperaban de una figura de su proyección internacional una postura más clara o empática con la realidad nacional. Desde entonces, Ana de Armas ha evitado pronunciamientos políticos explícitos, concentrándose en su trabajo actoral.
En lo estrictamente profesional, su carrera no ha dejado de crecer. Viene de participar en “Ballerina”, un derivado del universo “John Wick”, y obtuvo reconocimiento internacional por “Blonde”, la producción de Netflix sobre Marilyn Monroe que le valió su primera nominación al Óscar como mejor actriz. “Sweat”, por su lado, refuerza esa línea de proyectos intensos y psicológicamente exigentes, alejados del estereotipo de estrella glamorosa.
Para el público cubano, el estreno de “Sweat” reabre una pregunta que sigue latente: ¿es posible separar la obra de la figura pública cuando el contexto político y moral pesa tanto? Mientras Hollywood continúa apostando por el talento de Ana de Armas, su relación con Cuba permanece marcada por una grieta que, por ahora, sigue sin cerrarse.


















