Dos reportes separados, uno en Guantánamo y otro en Santiago de Cuba, volvieron a poner el foco en la violencia con arma blanca contra mujeres y niñas en la isla, en una jornada marcada por información fragmentaria, confirmaciones parciales y ausencia de un parte unificado de las autoridades.
En Guantánamo, la plataforma Nio Reportando un Crimen divulgó que en horas de la mañana, alrededor de las 10:00 a.m., un hombre apuñaló a tres mujeres en las cercanías de un círculo infantil.
Según esa versión, una de las víctimas fue trasladada de urgencia y se encontraba en estado grave, mientras las otras dos recibían atención médica, sin precisiones sobre su evolución. El propio reporte subrayó que, hasta ese momento, no había confirmación oficial sobre las circunstancias del ataque ni sobre si el agresor estaba bajo efectos de drogas. Medios que replicaron el aviso lo hicieron citando como origen el mismo perfil en redes.
En Santiago de Cuba, la información sí llegó acompañada de una nota institucional.
La Dirección Provincial de Educación en Santiago de Cuba informó en redes sociales que una estudiante del IPU Elvira Cape, en el municipio Songo La Maya, fue agredida con un arma blanca cuando se trasladaba del centro educativo hacia su vivienda, y precisó que el hecho fue perpetrado por un individuo ajeno a la institución. La estudiante fue trasladada de inmediato a un centro de salud y su estado fue reportado como estable. Publicaciones de prensa y páginas de noticias en el exilio reprodujeron ese texto oficial y lo enmarcaron en una creciente preocupación por la seguridad de los estudiantes fuera del perímetro escolar.
En redes, circularon comentarios que atribuyen el ataque de Songo La Maya a un vínculo familiar previo con la víctima, pero ese señalamiento no forma parte del comunicado oficial y, por ahora, no puede darse por confirmado. Lo verificable, en cambio, es el contraste entre ambos episodios: en Guantánamo, el hecho se conoce por reportes ciudadanos sin parte público; en Santiago, existe una confirmación institucional que acota el lugar, el momento y el estado de salud de la menor. Y claro, el hecho de que las víctimas sean todas mujeres.


















