Ahora mismo hay un show que tiene a la comunidad cubana dentro y fuera del archipiélago hablando a dos voces: El Rancho de Destino. Entre polémicas, bandos y debates que se encienden con cada “en vivo”, el reality también ha dejado espacio para momentos que rompen el molde del chisme y aterrizan en lo humano.
Uno de esos instantes lo protagonizó Dianelys Alfonso Cartaya, La Diosa, quien dejó a un lado su coraza habitual para abrirse de par en par delante de sus compañeros. El detonante fue hablar de sus padres, ambos fallecidos, y de cómo vivió esas pérdidas.
Al recordar a su padre, la cantante describió una figura fuerte, estricta, y, según ella, determinante en la formación de su carácter: “Mi papá era un hombre muy fuerte, diría yo que bastante severo por eso tengo el carácter que tengo porque me hizo crecer como si yo fuera un hombre. Al principio sufría mucho, porque me trataba como si yo fuera un macho”, inició.
Y aunque esa dureza la marcó, hoy La Diosa dice mirar atrás con gratitud por lo aprendido: “hoy le agradezco que si se me rompe el motor de un carro lo sé arreglar, le agradezco que me enseñó cosas de hombre”.
La artista contó que su padre enfermó de cáncer y que esa etapa golpeó a la familia. Pero, fiel a la manera en que lo describe, él quiso “cerrar” el capítulo a su modo. Con lágrimas, La Diosa relató un episodio profundamente doloroso:
“Mi papá decidió, porque era médico, que yo le inyectara morfina para dormirse, porque sabía que con la morfina iba a tener un infarto inmediato y me pidió que lo hiciera, me dijo que si yo era una hija buena que lo amaba de verdad, que le inyectara la morfina. Nos despedimos, nos dijimos todas las cosas que teníamos que decirnos, no me faltó nada y le puse la morfina y me fui. Se quedó dormido en los brazos de mi mamá, me pidió que le cantara un guaguancó y le echara ron”, relató entre lágrimas.
La Diosa agregó que cumplió aquel último deseo a pesar de tener el corazón hecho pedazos, y confesó que todavía espera, como si fuera una promesa suspendida, que él “llegue por la noche” a halarle los pies, tal como le decía.
La muerte de su madre, según contó, también llegó en circunstancias durísimas: en plena pandemia de COVID-19, en uno de los periodos más oscuros que recuerda en la Isla.
La cantante narró que, aun intentando protegerla, el contagio se coló por la puerta más inevitable: el instinto de madre. “cogí COVID yo, y me tranqué en el cuarto, y le dije a mi mamá que no entrara. Pero madre al fin, abrió la maldita puerta para ver como yo estaba, y yo le gritaba: “Dale pa´ allá”. Cogió COVID, y me duró dos días”.
A ese dolor se le sumó, según su testimonio, el contexto social y político, y el caos de aquellos días con los servicios colapsados: “Yo estaba en medio de una dictadura donde a mí me odiaban porque yo denunciaba siempre la dictadura, y la muerte de mi mamá se hizo viral porque no había manera de cremarla, y era su sueño que yo la cremara, le tenía miedo a esto, no quería estar en una caja”, relato La Diosa.
Finalmente, aseguró que logró cumplir el deseo de su madre y que hoy la mantiene cerca, en su casa, como una forma de cuidado eterno.
El momento cerró con un mensaje directo para quienes todavía tienen a sus padres con vida, dicho desde esa mezcla de firmeza y vulnerabilidad que rara vez se ve en televisión: “sean buenos hijos, para que puedan tener al menos la tranquilidad, de que le dieron todo lo que ellos necesitaban. Si hay algo que me queda a mí claro, es que yo les di todo en vida, y estaban felices de tener una hija como yo. Eso te da muchísima fuerza”.
En un reality donde suele mandar el ruido, La Diosa se regaló, y le regaló a la audiencia, un minuto de verdad. Y eso, en la farándula, también cuenta.

















