La prensa turca y como efecto dominó también la prensa rusa, se han hecho eco en las últimas horas de la llegada a la bahía de La Habana de la central flotante «Sultán Belga » tras ser alquilada por el gobierno cubano a la empresa turca Karpowership en un intento de aliviar la crisis energética local que sigue causando graves consecuencias en la mayor parte de la ciudadanía local.
«Esta crisis llevó al gobierno cubano a alquilar centrales flotantes. «Sultán Belga» fue uno de los primeros proyectos encargados para satisfacer las necesidades energéticas de La Habana en este contexto. Las centrales eléctricas flotantes ofrecen una alternativa importante para apoyar el suministro eléctrico sustituyendo infraestructuras eléctricas envejecidas y basadas en petróleo» escribe el medio turco Haberyenilik.
La Administración Trump ha insistido tras la captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro de petróleo desde Venezuela, que el régimen cubano no tenía dinero y que estaba al borde del colapso.
Se estima que el uso de estas plantas generadoras de electricidad flotantes son costosas, más de $172,000 dólares diarios. Se pagan aunque no generen electricidad por falta de combustible. Ya hasta el año pasado Cuba había probado varias patanas turcas hasta que gradualmente se retiraron del servicio a la Isla al parecer por «razones comerciales».
En la realidad se habían estado utilizando como solución temporal ante el déficit de generación, con varios barcos operando principalmente en el puerto del Mariel y la bahía de La Habana.
Karpowership es una empresa turca que posee la única flota de barcos energéticos del mundo. La empresa satisface las necesidades eléctricas de muchos países con sus centrales flotantes y se ha convertido en una de las pioneras en este campo con el proyecto «Powership». Las centrales flotantes están diseñadas como plataformas que pueden operar con GNL, gas natural y combustible líquido.Se encuentran en Costa de Marfil, Ghana, Mozambique,Senegal,Irak,Brasil, República Dominicana.
Estas plataformas flotantes, que pueden funcionar con GNL, gas natural y combustible líquido, reducen los años de inversión necesarios para construir una central eléctrica en tierra a unas pocas semanas.La ecuación ahora parece ser: crudo ruso más electricidad turca más posible combustible mexicano.
«Mientras que el Sultan Belga, anclado en La Habana, alivia en cierta medida la dependencia petrolera de la isla y los problemas de infraestructuras antiguas, el pueblo cubano depende de la energía de este gigante flotante para devolver la vida diaria a la normalidad» asegura el medio turco Gazetebirlik.
«El modelo turco de centrales flotantes se considera una solución rápida a tales crisis: estas instalaciones pueden conectarse rápidamente a la red eléctrica y proporcionar un suministro eléctrico estable sin necesidad de construir instalaciones estacionarias», señala la publicación rusa Ria Novosti.
La prensa internacional se ha hecho eco de la otra apuesta del gobierno cubano pero en la isla nadie ha dicho nada.




















