La muerte de Yaimee Carrazana Herrera en Santa Clara ha provocado una ola de testimonios de vecinos, familiares y testigos que describen conmoción, antecedentes de violencia y exigencias de justicia mientras el caso continúa bajo investigación.
Carlos Camaraza, pareja de Yaimee Carrazana Herrera, expresó su dolor en redes tras el asesinato ocurrido en Santa Clara. Publicaciones señalan como detenido a Yonel Jaramillo, expareja de la víctima, mientras crece la conmoción por los hijos que dejó.
Dos mujeres cubanas murieron en enero en hechos separados: una fue asesinada en Camagüey y otra falleció apuñalada en Las Vegas. En ambos casos, los presuntos agresores eran (ex)parejas y fueron detenidos.
La investigación por el doble homicidio y posterior suicidio ocurrido en Missouri continúa mientras se confirman las identidades de las víctimas y persisten discrepancias entre la información oficial y las versiones difundidas en redes de la comunidad cubana, que apuntan a un conflicto de pareja como móvil del crimen.
La desaparición de Lili Paola Moliner, una niña cubana de tres años perdida desde febrero de 2024, expone el contraste entre la búsqueda masiva e internacional del caso Madeleine McCann y el silencio del Estado cubano, que carece de sistemas de alerta, transparencia y rendición de cuentas.
Samantha “está más apagada que las provincias orientales”, dijo Sandro. No solo la humilló y la instrumentalizó, tal y como hacía su abuelo con las mujeres en la política. Se burló también, de forma cruel, de una tragedia cotidiana que afecta a millones de cubanos.
Cuatro feminicidios en pocos días elevaron a 45 las muertes por violencia machista en Cuba en 2025. Los casos revelan patrones reiterados: agresores íntimos, crímenes en el hogar, antecedentes de violencia ignorados y una alarmante falta de información pública sobre denuncias previas y controles institucionales.
En Jovellanos, Mayabeque, Baracoa, Moa o Chicago, y en una comunidad rural de Ciego de Ávila donde una niña se salvó a fuerza de gritos en Facebook, se repite la misma pregunta que atraviesa barrios y pantallas: cuántas mujeres más deberán morir –o quedar al borde de la muerte– antes de que el Estado reconozca la magnitud de la emergencia y establezca políticas reales de prevención, protección y reparación.
El asesinato de Estefany Reyes Gómez, de 26 años, en su casa de Madruga, Mayabeque, conmocionó este domingo a la comunidad y reavivó el reclamo urgente de reconocer y enfrentar la violencia de género en Cuba.