La distribución de leche descremada en polvo comenzó en el municipio habanero de Cotorro, parte de un cargamento de 760 toneladas enviado por los gobiernos de México y Uruguay. El donativo beneficiará a niños de entre uno y seis años y embarazadas, pero expone una vez más la incapacidad del Estado cubano de garantizar alimentos básicos sin apoyo externo.