Trump prometió que Cuba sería su siguiente objetivo después de Irán. Lo dijo en marzo en la Casa Blanca, lo repitió en Miami Beach en el FII Summit y lo volvió a decir en abril. Esta semana firmó el acuerdo con Irán, llegó al G7 en Francia — y la conversación giró hacia Ucrania. Cuba sigue esperando. Como el anillo de Jennifer Lopez.
Anne Keast-Butler, directora del GCHQ, reveló que casi 500,000 soldados rusos han muerto en Ucrania desde la invasión de 2022. Las fuerzas rusas pierden entre 15,000 y 20,000 efectivos al mes y el Kremlin enfrenta dificultades crecientes para reemplazarlos.
La propuesta, presentada en Miami por el diputado ucraniano Maryan Zablotskiy, incluye el envío a Cuba de los cuerpos de 41 nacionales identificados como muertos en combate del lado ruso, y condiciona la salida de prisioneros a un gesto simultáneo del régimen hacia parte de los más de mil encarcelados por motivos políticos en la isla.
La “victoria” anual sigue en el marcador, pero la cancha se inclinó. La ONU le recuerda al mundo que el embargo existe; los votos que pierde Cuba recuerdan que su soledad también.
Ucrania cierra su embajada en La Habana y rebaja relaciones tras votar contra Cuba en la ONU. Kiev cuestiona la inacción ante el reclutamiento de cubanos por Rusia.
Mientras Moscú calla y La Habana niega, los videos de prisioneros cubanos en el frente y los testimonios de familias que no saben dónde están sus hijos dibujan una historia difícil de desmentir: la de una diáspora empujada por la miseria y atrapada en una guerra ajena.
El académico, autor de Chernobyl: History of a Tragedy, sostiene que la guerra en Ucrania ha infligido un “golpe colosal” al régimen de no proliferación nuclear, al demostrar que solo los países con armas atómicas pueden garantizar su soberanía.
Los titulares de la prensa rusa fueron completamente explícitos con el objetivo de la nota:"Hola a Trump: Rusia ha comenzado a ratificar el acuerdo de cooperación militar con Cuba". Las reseñas en diferentes medios está acompañada por una foto en el malecón habanero con gente envuelta en una bandera rusa dando la bienvenida a buques de guerra de la nación euroasiática, encabezados por un submarino nuclear, en el verano de 2024.
La familia insiste - señala Telemundo51 - en que no justifica su presencia en el frente, pero pide un retorno que permita “poner la vida en pausa” y evaluar responsabilidades en casa.