El 4 de junio de 2026, el avión registrado D‑ABPQ, un Boeing 787‑9 Dreamliner de Lufthansa, sufrió una falla estructural en el tren de aterrizaje nasal mientras estaba en tierra en el aeropuerto de Frankfurt. Según la aerolínea, varios miembros de la tripulación y del personal de tierra resultaron heridos y fueron atendidos médicamente. El vuelo LH 450, con destino a Los Ángeles, fue cancelado y la investigación está en curso en coordinación con las autoridades alemanas.
American Airlines y el aeropuerto insistieron en su compromiso de colaborar “en todo lo necesario” con la policía hasta esclarecer lo ocurrido. Por ahora, el principal dato firme es también el más crudo: un cuerpo sin vida, descubierto al término de un vuelo transatlántico, que vuelve a recordar que la cabina del tren de aterrizaje no es un escondite, sino una trampa mortal.
Este trágico incidente ha puesto nuevamente sobre la mesa los peligros extremos de la migración irregular y el nivel de desesperación que lleva a algunos jóvenes a tomar medidas extremas en busca de mejores oportunidades. Las autoridades continúan investigando cómo los jóvenes lograron burlar la seguridad aeroportuaria y abordar un avión de forma clandestina.
la historia de los dos jóvenes que murieron en el tren de aterrizaje de un avión de Iberia hace 33 años es un recordatorio conmovedor de los peligros de la migración ilegal y la desesperación que impulsa a las personas a buscar una vida mejor fuera de Cuba.