Las organizaciones Sodepaz y Medicuba España enviaron hoy el séptimo contenedor sanitario de 2026 a Santiago de Cuba, con 900,000 jeringuillas y 2.8 millones de agujas. El ritmo de los envíos refleja la gravedad de la escasez médica en la isla.
Sin embargo, lo que ningún boletín oficial menciona es que los contenedores no sustituyen una economía funcional. Que los donativos no arreglan la infraestructura colapsada ni devuelven la confianza a los ciudadanos que se lanzan al mar o cruzan selvas buscando un futuro que en su isla ya no ven posible. Que se puede aplaudir la solidaridad internacional, pero no usarla como coartada para evitar el verdadero debate: ¿cuándo comenzará Cuba a sostenerse por sí misma?