Testigos reportaron un accidente mortal en Puente 100, La Habana. Circulan versiones distintas sobre el vehículo y el comportamiento del conductor, sin confirmación oficial.
Falleció en San José de las Lajas el campesino Diosbeleide Gainza, herido días atrás en un choque con moto; la familia enfrenta trabas para el traslado.
El periódico del Partido publica cifras durísimas sobre la accidentalidad en 2025. El problema es el encuadre: el país se cae a pedazos, pero el relato insiste en la culpa individual y maquilla el costo del abandono material y regulatorio.
La Tijera identificó como Alexander Guerra (36) al fallecido en Morón tras chocar en apagón contra una tarima abandonada; reporta otro motorista crítico y no hay confirmación oficial pública.
Un día después de publicarse el balance oficial de 2025, se reportaron nuevos accidentes en varias provincias. La Tijera identificó víctimas en Morón, Santiago y Pinar del Río, y difundió otros siniestros en La Habana, Las Tunas y la autopista santiaguera, mientras siguen sin aparecer confirmaciones institucionales completas sobre varios de los casos.
Un video grabado en la Calle 8 de Miami muestra cómo, durante la reconstrucción de un puente peatonal cerca de la FIU, la mayoría de los conductores decide no colocarse bajo la estructura, una conducta marcada por el colapso mortal ocurrido en 2018.
Una madre y su hija de ocho años murieron tras ser atropelladas en la Carretera Central de Santa Clara, cerca de la terminal de ómnibus. El hecho, ocurrido a finales de diciembre, ha generado conmoción y reclamos de una investigación clara.
Un ómnibus volcó en la carretera Puerto Padre–Las Tunas y el chofer, identificado por amigos y vecinos como Nori, murió en el acto. Las redes se llenaron de condolencias y recuerdos para el conductor de transporte escolar, mientras muchos señalan las malas condiciones de la vía, el cansancio de los choferes y el repunte de la siniestralidad vial en la provincia como parte de un mismo problema de fondo.
A 124 millas por hora, un automóvil recorre más de 55 metros por segundo, es decir, la longitud de media cancha de fútbol en un parpadeo.
El impacto, a esa velocidad, equivale a caer desde un edificio de 20 pisos o a recibir el golpe de una masa de varias toneladas moviéndose a toda potencia. Un peatón alcanzado por un vehículo a 124 mph no tendría posibilidad de supervivencia: el cuerpo sería proyectado con una energía superior a los 200 kilonewtons, suficiente para desintegrar huesos y órganos en el primer contacto.
Que un “sujeto muy peligroso” esté suelto y que un directivo “con un muerto encima” también lo esté son, por supuesto, planos distintos del delito. Existe una gran diferencia entre una alerta de “peligrosidad” y un siniestro vial donde se ve involucrado un dirigente, aunque no se trate de un dirigente cualquiera: en este caso estamos hablando del Jefe de Combustible de una corporación poderosísima, que le debe haber hecho favores - entiéndase que son favores relacionados con autos, viajes y combustible - a muchísimas personas influyentes en la provincia. Un hombre de bien, que seguramente ni escapará del país, pero que tiene recursos para hacerlo.
Detrás del video viral hay un dato simple: la dignidad no compite con la seguridad. Puedes salvar la cara y perder la vida; puedes “ganar” un hueco y perder una póliza, el trabajo o la libertad si hieres a alguien. Y para los que miran el clip y concluyen “ese es cubano”: el mismo día un “americano” le cruzó el auto a alguien en Kendall; un “francés” se bajó a gritar en la 826; un “noruego” dejó pasar a dos carros con un gesto amable. La etiqueta explica poco. El comportamiento, todo.