Granma anuncia cuatro ambulancias para bases regionales en Bayamo, Manzanillo, Jiguaní y Niquero como “reforzamiento”. La nota, sin querer, confirma lo contrario: el país opera con déficit, y el transporte sanitario se volvió excepción administrada.
La imagen de un joven cubano inmóvil al borde de una fosa de aguas albañales revela el impacto devastador del “químico”, una droga sintética que se expande por los barrios y alarma a la población.
Helping Hands For Cuba anunció el arribo de un contenedor con insumos y equipos médicos para postas rurales en la Ciénaga de Zapata. Medios oficiales reportan entregas en Playa Larga y la organización afirma que el envío busca fortalecer la respuesta primaria y ganar tiempo ante urgencias.
Un ómnibus que trasladaba trabajadores desde Holguín hacia el Mariel se volcó en la Curva de Ignacio, Jimaguayú, Camagüey. El balance preliminar reporta dos fallecidos, incluido un niño, y 38 lesionados atendidos en varios hospitales.
Mientras autoridades cubanas aseguran que las arbovirosis podrían estar bajo control a inicios de 2026, el sistema de salud permanece en alerta ante la posible llegada de la influenza A H3N2 subclado K, detectada ya en más de 35 países. Entre modelos matemáticos optimistas, llamados a la vigilancia epidemiológica y un contexto sanitario frágil, la promesa de salud vuelve a situarse en el futuro inmediato.
La Cruz Roja actualizó su informe sobre el impacto del huracán Melissa en Cuba, detallando daños masivos en viviendas, servicios esenciales y el sistema sanitario. Con 2,2 millones de personas afectadas y un contexto epidemiológico crítico, la respuesta humanitaria avanza pero enfrenta un serio déficit de financiamiento. El operativo, previsto para dos años, prioriza recuperación temprana, acceso al agua, salud y apoyo a las comunidades más vulnerables.
La cubana Mayra de la Fuente Aguilar quedó en prisión preventiva en Chile por su presunto rol en una red de licencias médicas falsas que habría generado un perjuicio superior a los $20.000 millones a Fonasa.
El Departamento de Salud de Florida confirmó 149 casos de chikungunya en personas que viajaron recientemente a Cuba, con Miami-Dade como principal foco. La cifra refleja el impacto directo del brote que atraviesa la isla, donde se han reportado decenas de miles de infecciones y al menos 21 muertes, y reactiva las alertas sanitarias para viajeros en el sur de Estados Unidos.
El rey Carlos III aparecerá en una transmisión televisada para hablar abiertamente sobre su diagnóstico y tratamiento de cáncer, así como para insistir en la importancia de la detección temprana. La intervención, difundida como parte de una campaña de salud pública, marca un gesto inusual de transparencia por parte de la monarquía británica y busca convertir su experiencia personal en un mensaje de alcance nacional.
La epidemia de dengue y chikungunya en Cuba no explica por sí sola las al menos 87 muertes registradas entre octubre y noviembre. Detrás del colapso sanitario hay una cadena más profunda: hambre, desnutrición infantil, déficit vitamínico, falta de agua potable, apagones interminables, basura acumulada y hospitales sin recursos. Lejos de los 33 fallecidos que reconoce el Gobierno, la crisis revela un Estado incapaz de sostener la vida.
Una cubana que padece chikungunya asegura que nunca había sentido un dolor semejante, ni siquiera durante el parto, y su relato ha encendido un debate sobre cómo el virus está reescribiendo la escala de los dolores en Cuba. La enfermedad, ya de por sí devastadora, golpea aún más fuerte en un país donde la inflación, los apagones, la falta de medicamentos y la precariedad sanitaria convierten cada síntoma en una carga casi imposible de sobrellevar.