Les cortaron las líneas. Les hackearon el WhatsApp. Y en la madrugada, alguien cambió la contraseña del Gmail de Lara Crofs. Así opera la represión digital en Cuba.
Anna Sofia quería saber por qué su línea había sido convertida en túnel. La respuesta fue un clásico de sobremesa: ninguna. No sabía - la que la atendió - que estaba pasando y, sutil, empática, le ofreció a la joven que dejara su teléfono para revisarlo. Como si el problema estuviera en la pantalla y no en el interruptor invisible donde se deciden las voces autorizadas.