La administración Trump ha desplegado una estrategia hacia Cuba que el Wall Street Journal compara con un "squeeze play" de béisbol: presión en todos los flancos simultáneamente. Trump ofreció 100 millones de dólares en ayuda, Rubio amenazó con más sanciones, y el director de la CIA viajó a La Habana. El exilio cubano debate si el modelo funciona, mientras la isla se debate entre el colapso y una apertura forzada.