Cuatro jóvenes cubanos con menos de cinco años en Estados Unidos abrieron una joyería y la nombraron igual que el documento migratorio que los mantiene en incertidumbre legal.
Centenares de cubanos recluidos en Alligator Alcatraz denuncian condiciones extremas y amenazas de deportación, mientras otros, como un paciente trasplantado en Miami, temen la separación familiar por su estatus migratorio.
Raúl Rodríguez descubrió que él también era indocumentado después de pasar casi dos décadas trabajando para el gobierno de los EE. UU. en la frontera y ayudando a deportar a miles de personas.