Abel Hondal Toledo llegó al centro hospitalario en estado crítico extremo. Presentaba quemaduras en cerca del 95 % de su cuerpo, además de traumatismo craneoencefálico, afectaciones en los ojos y daños severos en las manos. Desde el ingreso, el pronóstico era reservado y las primeras horas resultaban determinantes para sostener sus funciones vitales.