Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
La Habana admite contactos “al más alto nivel” con Washington mientras crece la presión por el petróleo, reactivando el historial de desmentidos oficiales.
Un jurado de Miami-Dade evitó la pena de muerte y recomendó cadena perpetua para Harrel Braddy, condenado por el secuestro y asesinato de Quatisha Maycock, una niña de cinco años abandonada en los Everglades en 1998.
Marco Rubio compareció ante el Senado y fijó la línea de EE. UU. hacia Cuba y Venezuela: habló de cambio de régimen, puso a España como ejemplo de transición y descartó una intervención militar directa, limitando cualquier presencia a la protección de la embajada.
El embajador cubano en Colombia, Carlos de Céspedes, acusó a EE.UU. de “piratería” tras reportes de un posible bloqueo naval para frenar petróleo a Cuba.
El expediente deja al descubierto algo más que una cadena de delitos: muestra cuán fácil puede ser manipular a quien cree estar en control. Porque el engatusamiento, en este caso, no fue un truco espectacular ni una escena de película. Fue algo más simple y más peligroso: la suma de gestos pequeños, de señales que prometen sin decir nada, y de hombres convencidos de que esa sonrisa era para ellos… hasta que despertaron solos, sin recuerdos y sin nada.
La visita del ministro del Interior de Rusia a La Habana refuerza el eje de cooperación en seguridad en un momento de alta tensión regional y presión directa de Estados Unidos sobre el Gobierno cubano.
Washington advirtió a La Habana que no interfiera con el envío de asistencia humanitaria para damnificados del huracán Melissa, canalizada a través de organizaciones no gubernamentales, y en la misma semana la embajada de EE.UU. anunció que el 16 de enero limitaría servicios por un acto oficial que restringe el acceso al edificio. En paralelo, funcionarios cubanos de turismo salieron a tranquilizar a Canadá con el mensaje de que “todo sigue igual”, mientras el debate energético crece. Hay dudas sobre la capacidad de Pemex para sostener el suministro a la isla bajo una presión geopolítica que vuelve a subir.