Nicolás Maduro atraviesa uno de los momentos más tensos de su permanencia en el poder: mientras Estados Unidos incrementa su presencia militar en el Caribe y Trump confirma que mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, varios medios internacionales reportan que el mandatario venezolano cambia cada noche de habitación, de teléfono y de ruta de descanso para evitar ser localizado ante un eventual ataque. Aunque insiste públicamente en que no abandonará el país, la presión diplomática, militar y económica sobre su gobierno alcanza niveles críticos, en medio de llamadas telefónicas con Trump, nuevas sanciones y un creciente cerco internacional.
El cierre de 2025 estuvo marcado por la muerte de figuras esenciales del cine, la música y la televisión, desde Joe Ely y Anthony Geary hasta Susie Figgis y Rachael Carpani. Pero fue el fallecimiento de Rob Reiner, envuelto en un caso criminal y amplificado por declaraciones de Donald Trump, el que expuso con mayor crudeza cómo incluso el duelo se ha convertido en un terreno de confrontación política.
Las declaraciones de Donald Trump tras el asesinato de Rob Reiner y su esposa provocaron una reacción inusual dentro del Partido Republicano. Senadores, congresistas y antiguos aliados del mandatario condenaron el uso político de una tragedia familiar, abriendo una grieta interna que expone los límites —cada vez más difusos— del discurso presidencial en un país marcado por la polarización.
El Miami Herald dedicó un editorial a la congresista María Elvira Salazar por criticar la nueva ofensiva migratoria de Donald Trump, una pausa generalizada de solicitudes de asilo, residencia y ciudadanía que ya está afectando a inmigrantes legales en el sur de Florida. Aunque el diario reconoce su postura como valiente dentro del Partido Republicano, cuestiona el silencio de otros dirigentes locales, especialmente cuando las medidas están interrumpiendo naturalizaciones y detenciones sin antecedentes. El editorial concluye que, en una comunidad levantada por inmigrantes, más voces republicanas deberían alzarse.
El cubano Moisés Ricardo llevaba 17 años construyendo su vida en Estados Unidos y estaba a semanas de examinarse para la ciudadanía cuando una carta de USCIS le canceló la cita sin explicación. Su caso ilustra cómo el nuevo congelamiento de trámites para personas de 19 países golpea también a inmigrantes legales con años de residencia y raíces profundas en el país.
La detención en Fall River del cubano Jorge García Hernández, señalado por ICE como infractor habitual con condenas por delitos sexuales y de drogas, se cruza con la ofensiva migratoria de la administración Trump y con el bloqueo de La Habana a la devolución de ciertos nacionales.