Donald Trump intensifica la presión sobre Cuba mientras confirma contactos directos con La Habana a través de Marco Rubio y advierte sobre una crisis energética y humanitaria en la isla. Sus declaraciones combinan amenaza implícita, discurso de negociación y señales políticas hacia la comunidad cubanoamericana.
China prometió apoyo a Cuba ante la escasez de combustible de aviación. Guatemala inicia la terminación gradual del programa de médicos cubanos bajo presión de EE. UU., mientras Guyana gana protagonismo como destino laboral para cubanos en obras de infraestructura.
La actuación de Bad Bunny en el Super Bowl sigue generando controversia: pedidos de pesquisa, choques partidistas y debate cultural sobre idioma e identidad.
La jueza federal Indira Talwani bloqueó de forma preliminar la medida del gobierno de Trump que buscaba terminar programas de parole vinculados a reunificación familiar, dando un alivio temporal a miles de migrantes, incluidos cubanos, mientras avanza el litigio.
Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
La Habana admite contactos “al más alto nivel” con Washington mientras crece la presión por el petróleo, reactivando el historial de desmentidos oficiales.
El choque entre Bruno Rodríguez y Carlos Giménez refleja una guerra de relatos alrededor de Cuba, mientras Trump mantiene una puerta entreabierta a negociar si hay alineación política.
En una semana, Israel Rojas publicó tres textos políticos y uno personal que, leídos en orden, construyen una secuencia de trinchera, juramento, cierre y ajuste de cuentas.
El joven empresario, cercano al poder pero sin una postura definida más allá de su presencia mediática, también había enviado otra de sus indirectas hacia el mandatario Miguel Díaz-Canel