María Corina Machado llegó a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump y, tras el encuentro, presentó su medalla del Nobel de la Paz como un gesto político dirigido a blindar apoyo internacional. Mientras ella pidió respaldo para “la libertad de Venezuela”, desde la propia administración estadounidense se reiteró que el presidente duda del respaldo popular de Machado para encabezar la transición, dejando el tablero abierto y sin comprometer fechas.
El diálogo público entre Washington y el gobierno en funciones de Venezuela reaviva comparaciones inevitables en Cuba: qué significaría para la isla un escenario de relaciones estables con EE.UU. y un eventual fin del embargo, en términos de comercio, financiamiento y vida cotidiana.
El ultimátum de Trump reabre el debate sobre qué exigiría Washington a La Habana: elecciones y presos políticos aparecen como condiciones centrales, pero improbables.
Trump aprieta con petróleo y La Habana responde con soberanía, pero el debate vuelve a ocurrir sin consulta real a un país agotado por décadas de precariedad.
Las advertencias sobre un colapso en Cuba volvieron al centro del debate político estadounidense tras la captura de Nicolás Maduro y el corte del suministro petrolero venezolano. Mientras figuras como Rick Scott y Donald Trump hablan de una caída inminente del régimen cubano, exfuncionarios y analistas alertan sobre un escenario de migración desordenada, crisis humanitaria y ausencia de una estrategia clara para enfrentar las consecuencias a noventa millas de Florida.
El economista cubanoamericano George Borjas habría tenido un papel clave en el diseño técnico de las políticas migratorias más duras del segundo mandato de Donald Trump, según reveló The Washington Post.
Donald Trump anunció una reunión con María Corina Machado y convocó a grandes petroleras para definir el futuro energético de Venezuela. Con el respaldo de sectores de la oposición y control sobre el petróleo, Washington busca sostener la transición abierta tras la salida de Maduro.
En un mitin solidario con Nicolás Maduro, una trabajadora del INDER calificó al gobierno de Trump de “errático”. La frase contrasta con giros económicos recientes del propio gobierno cubano, documentados en la política del dólar y en rectificaciones tras presión pública.