Trump aseguró que Cuba “fracasará muy pronto” y firmó una orden que declara a la Isla como amenaza. Desde La Habana, medios y funcionarios denuncian una nueva escalada de agresión económica y política.
La Habana admite contactos “al más alto nivel” con Washington mientras crece la presión por el petróleo, reactivando el historial de desmentidos oficiales.
El choque entre Bruno Rodríguez y Carlos Giménez refleja una guerra de relatos alrededor de Cuba, mientras Trump mantiene una puerta entreabierta a negociar si hay alineación política.
En una semana, Israel Rojas publicó tres textos políticos y uno personal que, leídos en orden, construyen una secuencia de trinchera, juramento, cierre y ajuste de cuentas.
El joven empresario, cercano al poder pero sin una postura definida más allá de su presencia mediática, también había enviado otra de sus indirectas hacia el mandatario Miguel Díaz-Canel
La senadora republicana Ileana García, cofundadora de Latinas for Trump, alertó que la estrategia migratoria y sus tácticas están generando un costo político entre latinos y podrían pasar factura al Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de 2026.
El canciller calificó al gobierno de Trump como una “amenaza inusual y extraordinaria” que “proviene total o sustancialmente de la derecha neofascista anticubana”.
Trump abrió dos frentes: aranceles a países que suministren petróleo a Cuba y amenazas comerciales contra aeronaves canadienses. En La Habana preocupa el efecto indirecto sobre el turismo de Canadá, principal mercado emisor hacia la Isla.
Washington recalcó este jueves que Cuba representa “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Minnesota vive una crisis sin precedentes tras redadas masivas de ICE, dos muertes a manos de agentes federales y un choque directo con el gobierno estatal.