Las autoridades cubanas detuvieron a un hombre en Unión de Reyes, Matanzas, por robar aceite dieléctrico de un transformador, recuperando 30 litros del fluido mientras otros 20 se derramaron durante la intervención. El caso se suma a una ofensiva legal más amplia: desde el Dictamen 475/2025 del Tribunal Supremo Popular, este tipo de robos se juzga como sabotaje a infraestructura estratégica, con condenas de entre 7 y 30 años de prisión —y hasta cadena perpetua o pena de muerte en casos agravados—, en un contexto en que solo en Matanzas más de 90 transformadores han sido afectados y comunidades enteras han pasado hasta 105 días sin electricidad.