desde 2016, cuando Gastronomía entregó el inmueble a Artes Escénicas, el lugar NUNCA recibió mantenimiento constructivo. Nueve años después, las humedades en techo y paredes, el moho del agua filtrada y el desgaste del mobiliario cuentan mejor que nadie lo que ocurrió en el ínterin.
La efectividad de estas tácticas de imagen pública está aún por verse, pero es claro que sin un cambio sustancial en la administración y políticas gubernamentales, la crisis de confianza y eficacia seguirá siendo un obstáculo importante para el gobierno cubano.