La crisis en Cuba ha alcanzado niveles alarmantes, según el obispo de Santa Clara, Mons. Marcelo González Amador, quien ha denunciado que muchas personas llegan a las parroquias sin haber comido durante días. Esta situación ha provocado desmayos frecuentes en celebraciones religiosas y ha puesto de manifiesto la precariedad de los servicios de salud. La falta de electricidad y el miedo a un conflicto con Estados Unidos agravan aún más la situación.
Esta crítica situación resalta no solo las dificultades técnicas de mantener operativo un sistema de aire acondicionado adecuado en las instalaciones del aeropuerto, sino también el más amplio problema de infraestructura y mantenimiento en servicios esenciales en Cuba. Mientras tanto, los pasajeros y trabajadores esperan ansiosamente una resolución que alivie las condiciones muchas veces insufribles de la Terminal 3, crucial para la imagen del país ante los ojos de visitantes internacionales y la comodidad de los ciudadanos cubanos que viajan al extranjero.