En una semana, Israel Rojas publicó tres textos políticos y uno personal que, leídos en orden, construyen una secuencia de trinchera, juramento, cierre y ajuste de cuentas.
El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso vuelve a someterse a un proceso de reparación y restauración. Las autoridades culturales informaron que se realizan labores constructivas.
La humorista cubana Cuquita la Mora causa sensación en redes con su divertida y polémica definición del “pan con bistec”, un término muy usado entre los cubanos en el exilio.
El vecino de Fomento añade una arista sensible: “Yo quiero arreglar mi casa”. No pide una restauración integral financiada por el presupuesto; pide acceso legal a madera, tejas, clavos, pintura, y que la autoridad cultural acompañe —no obstaculice— una reparación básica que evite males mayores. Ese enfoque de “conservación habilitante” (permitir intervenciones seguras y reversibles para preservar habitabilidad) ha sido recomendado en múltiples contextos con economías restringidas, pero en Cuba choca con una burocracia que prioriza el control documental por encima de soluciones de urgencia.
La noticia de varias pérdidas humanas ha conmovido a comunidades distintas del país en los últimos días, dejando constancia de cuánto se echa de menos a quienes dedicaron su vida al servicio público, la cultura, la ciencia o la dirección de instituciones.
La partida de Rubén Leliebre ocurre en un momento en que la música cubana ha sufrido la pérdida de varias de sus figuras más reconocidas en los últimos años, dejando la sensación de que un capítulo entero de la historia cultural del país se está cerrando demasiado rápido. Su legado, sin embargo, permanece en cada arreglo, en cada interpretación y en la memoria agradecida de quienes bailaron o se emocionaron con las melodías que él ayudó a construir.