Un nuevo colapso del Sistema Eléctrico Nacional dejó a oscuras a La Habana y gran parte del occidente cubano, en otro episodio de una crisis energética que se repite desde hace dos años y que evidencia el deterioro estructural de la red y la falta de combustible.
Más de 600 000 cubanos han iniciado trámites para obtener la ciudadanía española bajo la Ley de Memoria Democrática, una cifra muy superior a lo previsto inicialmente por las autoridades españolas y que presiona a un sistema consular ya saturado.
El fin de semana de Acción de Gracias marcó un nuevo envío humanitario desde Miami hacia el oriente de Cuba tras el paso del huracán Melissa. Catholic Charities coordinó un cuarto vuelo con 44 000 libras de alimentos y suministros básicos destinados a diócesis fuertemente afectadas, reafirmando un puente solidario que la Iglesia de Miami mantiene desde hace décadas.
El gobierno cubano reconoció la circulación de distintas cepas de Covid-19 y de influenza H1N1 entre otros virus respiratorios en medio de la epidemia...
Europa envía leche en polvo e insumos médicos a una Cuba colapsada, mientras Bruno Rodríguez agradece desde la distancia una ayuda que ni él mismo necesita y que revela la dependencia creciente del país.
La denuncia, hecha pública por la activista cubana Irma Lidia Broek en Facebook, muestra lo que deberían ser alimentos de ayuda entregados a ancianos y familias afectadas, convertidos en una pasta hinchada, descompuesta, con ese brillo aceitoso que solo tienen las cosas que ya empezaron a despedirse de este mundo.
Las imágenes y los testimonios, publicados en redes justo cuando el Gobierno celebra y resalta el control sanitario nacional, constituyen un desafío difícil de soslayar. Porque en un país que dice proteger a su gente, que la muerte se vuelva masiva y visible antes de ser atendida no es solo tragedia: es advertencia. Y en Camagüey la advertencia ya se ha vuelto crónica.
En un país donde los hechos duelen pero el discurso oficial parece vivir en otra dimensión, el combate de los relatos se ha vuelto un ruido permanente. No es solo propaganda; es una disputa por nombrar la realidad. Y en Cuba, nombrar la realidad se ha convertido en un acto político.
El mismo Estado que en Santiago de Cuba difundió falsas muertes por “alumbre” presume en La Habana de investigar penalmente a directivos de El Toque. Entre la desinformación en medio de una crisis de agua y la fabricación de enemigos mediáticos, queda al desnudo el verdadero rigor informativo oficialista.
En Cienfuegos, Camagüey y otras provincias, la muerte ya no es solo un rito; es un pasillo saturado, un nicho compartido, un silencio oficial que pesa más que el mosquito que la trae. La cuenta avanza, y mientras tanto, nombres se suman a la lista sin que haya explicación oficial, solo fosas abiertas.
La viceministra Carilda Peña García, dijo que de ese número 12 muertes corresponden a dengue (7 de ellos menores de 18 años) y 21 a chikungunya (14 menores de 18 años).
Según Cowboy State Daily, Lunt llegó a Cuba en los años cincuenta tras casarse con una mujer belga cuya familia impulsó la compra conjunta de un rancho de 5.000 acres en la isla. Estando allí, y tras la revolución de 1959, la CIA lo reclutó aprovechando su posición y sus contactos. Lunt ayudó a fotografiar bases soviéticas, reclutar informantes y facilitar puntos de entrega clandestinos. Su rancho, de propiedad formal belga, le permitía operar con cierta discreción en un país donde Castro aún mantenía relaciones cordiales con Europa.
La pregunta de si al caer Venezuela “cae” Cuba tiene fundamentos concretos en los lazos de dependencia energética, militar y diplomática. Que Cuba sobreviva a una eventual crisis venezolana depende en gran medida de su capacidad de diversificar alianzas, reducir vulnerabilidades y revertir la senda de suministro decreciente que hoy marca su horizonte.
La visita de la relatora especial de la ONU Alena Douhan terminó en La Habana con un mensaje directo a Washington: las sanciones estadounidenses contra Cuba deben ser levantadas
Un desastre que no es solo económico, ni solo climático, ni solo sanitario, ni solo político, sino la suma de todos ellos sobre una población agotada, enferma, mal alimentada y sin horizonte claro dentro de su propio país. Lo que está en juego hoy no es la retórica de la “resistencia” ni la épica de las sanciones, sino la posibilidad misma de que esa sociedad siga funcionando sin romperse del todo.